Carlos Ocaña, amigo personal de Pedro Sánchez -no confundir con el director general de Funcas-, es el elegido para representar a la SEPI en el Consejo de Administración de Telefónica. Su nombramiento se producirá, con toda probabilidad, en el consejo que la operadora celebrará mañana, miércoles 8. Bien empezamos esta nueva era sanchista: primera incursión en el consejo de una empresa privada y el elegido es un amigo de Moncloa.

Habrá, por tanto, dos socialistas en el consejo de Telefónica: el citado Ocaña y Javier de Paz. Por ahora no se entienden, pero De Paz es un hombre muy persuasivo.

Bien empezamos esta nueva era sanchista: primera incursión en el consejo de una empresa privada y el elegido es un amigo de Moncloa

Ocaña, como hemos señalado antes, es amigo personal de Sánchez -de hecho, fue coautor del libro de la tesis de Sánchez (sí, la tesis que en gran medida fue un plagio). Actualmente es director de Proyectos Corporativos en el Real Madrid, cargo que asumió en 2012. Además, es miembro del comité de Transformación Digital del grupo Prisa y miembro del consejo asesor del Insituto Hermes. Con anterioridad, fue consejero de Paradores y de Red.es, y acompañó a Miguel Sebastián como director general del gabinete del ministro de Industria, Turismo y Comercio y más tarde como director adjunto de gabinete de la oficina económica de Moncloa.

La entrada de Ocaña ha implicado la salida de Carmen García de Andrés, hasta ahora consejera independiente. Es decir, sale un independiente y entra un dominical, aunque esto, de momento, no supone un problema de buen gobierno coporativo. Lo que sí puede ser un problema es que la que sale es una mujer y el que entra, un hombre. Y esto por culpa del gobierno más feminista del mundo, ¿comprenden?.

En cualquier caso, según hemos podido saber, García de Andrés permanecerá ligada a la compañía como miembro del consejo asesor de Telefónica España y como miembro del patronato de la Fundación Telefónica.

Sea como fuere, una cosa está clara: Sánchez sí paga los favores. Que se lo pregunten a Ocaña.