La petrolera estatal china Sinopec no ha sido una excepción durante el año 2025, pues ha notado, al igual que otras muchas compañías de su sector, el abaratamiento de los precios del petróleo y del gas natural. Así se ha podido ver, en mayor o medida, el efecto en las cuentas anuales de la petrolera saudí Aramco, la española RepsolMoeve (antes Cepsa, que es propiedad en un 61,5% de Mubadala, el fondo soberano de Abu Dabi; y en un 38,5% del fondo de inversión estadounidense The Carlyle Group), la portuguesa Galp, la italiana Eni, la francesa TotalEnergies, la británica BP, la angloneerlandesa Shell, la noruega Equinor -antigua Statoil-, o las estadounidenses Exxon Mobil, Chevron y Halliburton).

Sinopec es una de las mayores petroleras del gigante asiático y la otra es China National Offshore Oil Corporation (CNOOC) -matriz de PetroChina-. Asimismo, cabe referir que supone una muestra de cómo la China comunista que dirige Xi Jinping juega a ser capitalista y también influye en el contexto del sector, donde el precio del denominado oro negro venía marcado, principalmente, por las decisiones de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) -liderada por Arabia Saudí- y el grupo OPEP+ (el cual incluye a sus aliados, entre ellos, a Rusia), pero ahora vuelve a verse impactado por el contexto geopolítico de la guerra de Irán. Recuerden que la OPEP y sus aliados venían adoptando recortes de producción... fastidiando a Occidente, aunque hace meses empezaron a realizar pequeños aumentos.

Ahora, tras el estallido de la guerra de Irán, China, que es el mayor importador y consumidor mundial de crudo, ha señalado que prevé un estancamiento de su producción propia (la cual lleva impulsando los últimos siete años) este año, por debajo del récord registrado en 2025 y que fue de 4,32 millones de barriles por día. Asimismo, hace unos días, Sinopec, a través de su brazo comercial (Unipec), se dispuso a cargar unos 24 millones de barriles de crudo saudí desde el puerto del Mar Rojo, mientras Arabia Saudí redirigió los flujos lejos del Estrecho de Ormuz y ha reducido sus exportaciones a Asia, al tiempo que Catar paró su producción de gas natural licuado (GNL) cuando estalló la guerra de Irán y más adelante, también ha disminuido sus exportaciones. 

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La petrolera estatal china ya notó el abaratamiento de los precios del petróleo y del gas años atrás, concretamente en 2023, y lo ha vuelto a sufrir en 2025. Sus ingresos han descendido un 9,5% el año pasado, hasta unos 353.000 millones de euros, debido a la caída de los precios internacionales del crudo, el avance en la sustitución por las nuevas energías y la competencia en el negocio químico. Por su parte, el beneficio neto ha caído un 36,8%, hasta 4.050 millones, por los menores precios del crudo y del gas, así como unas pérdidas por deterioro de activos de 1.622 millones. Además, ha referido que su actividad se realiza en un entorno marcado por la volatilidad de los precios energéticos y los cambios en la estructura de la demanda. 

Cabe recordar que el pasado 11 de marzo, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) anunció que liberará 400 millones de barriles de sus reservas estratégicas, de las que España liberará 11,5 millones de barriles. Recientemente, la AIE ha elevado la cifra de liberación de reservas estratégicas hasta 426 millones de barriles. El gigante asiático cuenta con las mayores reservas del planeta y que se estiman entre 1.100 millones y 1.400 millones de barriles, según Kpler, y ya estaría barajando sacar parte de sus reservas para alimentar sus plantas procesadoras de crudo, en lugar de usar el del mercado internacional (ahora bastante afectado por la guerra de Irán y que ha elevado su precio notablemente). No hay que perder de vista que cuando China opta por usar sus propias reservas reduce la demanda global de crudo y el nivel de sus reservas, y ambos aspectos también influyen en sus precios mundiales. 

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