Saudi Aramco no escapó al abaratamiento de los precios del petróleo y el gas en 2025, como se puede ver en los resultados publicados este martes. Y es que vio reducirse sus ingresos y su beneficio, algo que también repercutió en el dividendo.
Cabe recordar que la petrolera saudí es la más grande del mundo y está controlada en un 81,5% por el Gobierno de Arabia Saudí y en un 16% por su fondo soberano, el Fondo de Inversión Pública (PIF). A pesar de su gran tamaño, no escapó al contexto de su sector, que en mayor o en menor medida, también se ha visto en los resultados de: la española Repsol, Moeve (antes Cepsa, que es propiedad en un 61,5% de Mubadala, el fondo soberano de Abu Dabi; y en un 38,5% del fondo de inversión estadounidense The Carlyle Group), la portuguesa Galp, la italiana Eni, la francesa TotalEnergies, la británica BP, la angloneerlandesa Shell, la noruega Equinor -antigua Statoil-, o las estadounidenses Exxon Mobil, Chevron y Halliburton).

Volvamos a las cifras de Aramco. Los ingresos han descendido un 7,2% en 2025, hasta 385.232 millones de euros, debido a la bajada de los precios del petróleo crudo, así como de los productos refinados y químicos, que fueron compensados parcialmente con mayores volúmenes de ventas. De esta cifra, 95.959 millones correspondieron al cuarto trimestre, un 2,9% menos que en el mismo periodo del año anterior.

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Por su parte, el beneficio neto ha bajado un 11,6%, hasta 80.228 millones, por el citado abaratamiento del crudo (que pasó de un precio medio de 80,2 dólares a 69,2 dólares). Sólo entre octubre y diciembre, el beneficio cayó un 20,5%, a 15.359 millones.

La petrolera saudí también recortó parte del dividendo anual. Es cierto que el dividendo base ascendió un 4,2%, a 73.110 millones; pero el dividendo por rendimiento se hundió un 98%, pasando de 37.250 millones a 757 millones. El presidente y CEO de Aramco, Amin H. Nasser, ha destacado el “sólido crecimiento y los sólidos flujos de caja en 2025”, así como la demanda récord de petróleo, y confía en que “las inversiones continuas en nuestras operaciones nos posicionan bien para el futuro”. 

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Por ahora, con el estallido de la guerra de Irán, tras los ataques de EEUU e Israel, y la respuesta iraní, el petróleo y el gas han disparado sus precios. Eso sí, ante las declaraciones de Donald Trump señalando que la guerra casi ha terminado..., las bolsas se han movido al alza y el precio del petróleo ha dado algo de tregua en su escalada (el barril de Brent -de referencia en Europa- baja un 7,7%, hasta 91,3 dólares). Además, Arabia Saudí ha comenzado a reducir la producción de petróleo en respuesta al problema de almacenamiento debido al bloqueo del estrecho de Ormuz y también ha empezado a desviar algunos suministros a través del paso del mar Rojo.