
Llevamos un verano con casos diarios de violencia de los pobres vulnerables: en Pozuelo de Alcorcón, con Carlos, a quien apedreaban sus okupas, en San Sebastián, con desalojo por una pelea que dejó dos heridos, en Cataluña, con un edificio en riesgo de derrumbe por los destrozos causados por los okupas. O en Madrid con amenazas de muerte a la propietaria o con una pelea entre okupas que acabó provocando un incendio en un edificio que terminó derumbándose. Hasta que llegamos a la cota máxima apalizando a una embarazada o a un concejal en pleno tapiado en el desalojo, y la última, a la propietaria y su hijo.
Pues bien, un nuevo caso llega desde Valencia donde la Policía Local ha detenido a dos personas por amenazar e intentar apuñalar a un albañil, además, uno de los detenidos se autolesionó en los calabozos y agredió a un agente. Los 'amables' detenidos eran okupas, los agentes acudieron ante las llamadas al 092 por las amenazas con cuchillo de uno de los okupas.
Hasta cinco personas relataron a los agentes que habían recibido amenazas de muerte con un cuchillo. Poco margen tenían los okupas, puesto que los vecinos mostraron un vídeo de dos varones en el interior de una vivienda, uno de los cuales con un cuchillo de grandes dimensiones con «actitud intimidatoria».
Ambos agresores estaban okupando la vivienda, y esa actitud violenta les llevó a ser desalojados para trasladarlos a comisaría. Uno de los okupas intentó apuñalar al albañil y otro propinó una patada a un agente en el pecho, el estómago y las partes íntimas y le mordió la mano. Ya saben, los vulnerables.










