La Reserva Federal mantiene los tipos en Estados Unidos (3,5%) y el BCE (2%) en Europa. 

Me parece mal. Los tipos, sobre todo en Europa, deberían subir. Ojo, no para reducir la inflación sino para reducir la deuda pública. 

Miren ustedes, en política monetaria, nacida y disparada en el siglo XX se acuñó el axioma de que la inflación se controlaba subiendo el precio del dinero y la inversión se animaba bajándolo. 

Parece mentira que, ya en el siglo XXI, tras las experiencias de la crisis de 2007 y de la pandemia de 2020, no nos neguemos a creer en la evidencia: que la inflación no se controla subiendo tipos porque desde que impera la ecología y no la economía, la humanidad se ha empobrecido, se produce menos y el aumento de producción, que no la bajada de tipos, es lo que reduce los precios.

Por otra parte, la inversión productiva no va a crecer porque baje el precio oficial del dinero sino porque aumenten las expectativas de beneficio -sí de beneficio- la gente vuelva a confiar, no en buscar una nómina, a ser posible de funcionario -el sujeto menos productivo de la sociedad- sino a crear su propia nómina. 

Y así, resulta que el pleno empleo sólo llegará cuando se reduzca todo lo grande: el Estado y las multinacionales. Lo grande presiona y acosa a lo pequeño, sobre todo a las familias, la unidad de producción más importante de la historia.

Por tanto, para crecer económicamente no hay que bajar el precio del dinero, lo que hay que reducir es el tamaño del Estado y la deuda pública, porque ya llevamos tres generaciones de políticos irresponsables que compran votos endeudando a la próxima generación. Por tanto, mejor que suban los tipos. Así se emitirá menos deuda... porque la crisis que viene es crisis de deuda.

Que el dinero se encarezca.