Ayer miércoles 10 de septiembre, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) invalidó el decreto aprobado por el anterior Ejecutivo regional, en mayo del 2024, que blindaba el catalán como lengua vehicular en las escuelas. 

Así, el TSJC dictaminó que, en Cataluña, tanto el castellano como el catalán han de ser vehiculares en la enseñanza no universitaria. 

Además, sentenció que la cooficialidad debe regirse por un “patrón de equilibrio o igualdad entre lenguas”, que exige una presencia razonable de ambas para que el derecho a su utilización no se reduzca a una fórmula vacía. Y añadió que la engua autonómica puede configurarse en el régimen lingüístico de enseñanza como el “centro de gravedad” del sistema, siempre que se haga sin excluir ni relegar al castellano.

En definitiva, que el TSJC sentenció a favor de garantizar adecuadamente la vehicularidad del castellano en la enseñanza, respondiendo así al recurso de la Asamblea por una Escuela Bilingüe, que denunciaba "la vulneración de derechos fundamentales" por excluir al castellano de la enseñanza. 

Y todo ello, basándose en la doctrina del Tribunal Constitucional sobre este asunto, recoge la nota de prensa del CGPJ. 

Pues bien: ese estadista llamado Salvador Illa, el actual presidente de la Generalidad, del PSOE-PSC, aprovechó esa sentencia en víspera de la Diada de hoy 11 de septiembre para tratar de ganar puntos ante los 'indepes' catalanes -los que le sostienen a él en el Ejecutivo regional y a Pedro Sánchez en el Gobierno central- anunciando un recurso contra la sentencia del TSJC, porque, a su juicio, el catalán "tiene que continuar siendo la lengua inclusiva, propia y transversal del país y también, claro, de la escuela". "No permitiremos que nadie haga un uso político de la lengua porque es lo peor que se puede hacer por la convivencia".

El PSOE presume de haber pacificado Cataluña, en contraposición a las políticas del PP. Pero lo cierto es que buena parte de esa presunta pacificación viene motivada por las cesiones de Pedro Sánchez -y Salvador Illa- a los 'indepes' catalanes, cesiones como los indultos, las rebajas del código penal en los delitos de sedición y malversación y, por supuesto, la amnistía.  

Unas cesiones que muchos españoles ven como una traición a España. Y por eso, entre otras cosas, el presidente del Gobierno no puede salir a la calle sin ser abucheado. 

Por lo demás, la Diada de hoy ha transcurrido sin incidentes dignos de reseñar, con la tradicional ofrenda de flores a ese patriota español llamado Rafael Casanova a quien los 'indepes' catalanes han convertido en una especie de mártir de su credo nacionalista (cuando en realidad luchó en uno de los dos bandos españoles, en su caso defendiendo al archiduque Carlos de Austria y en contra de los Borbones, durante la Guerra de Sucesión española, año 1714).