En Hispanidad, Cristina Martín, cubre a diario nuevos ejemplos que demuestran el caos ferroviario que estamos viviendo en España. La última fue la sorprendente idea de Renfe, que ha anunciado su salto al negocio del transporte en autobús.

Nadie se atreve a negar el mal estado del servicio de trenes español, presumíamos de alta velocidad, y lo único que tenemos en 2026 son retrasos, infraestruccturas obsoletas y ninguna explicación. Nadie se atreve a negarlo, menos el Gobierno Sánchez y, en concreto, el ministro de Transportes, Óscar Puente, quien asegura que la Alta Velocidad Española vive "el mejor momento de su historia".

Pues bien, aquí es cuando la realidad supera la ficción. La vicepresidenta del Gobierno, ministra de Hacienda y candidata a la Junta de Andalucía, María Jesús Montero, durante el trayecto Madrid-Andalucía, ha tenido que coger un coche porque el tren en el que se desplazaba hasta Sevilla ha sufrido una avería. Como leen. 

marisu

 

Marisu está en campaña, y no le va muy bien. Es más, parece que va a llevar a los socialistas al peor resultado de su historia y tiene a los de Vox pisándole los talones y al borde del sorpaso.

Pero es que para 'mejorar' su imagen sucede esto y pasa a ser víctima del caos ferroviario que su propio Gobierno niega. Ha tenido que ser recogida por un coche en la estación de Córdoba para poder llegar a Sevilla, donde en la sede socialista de la capital tenía un encuentro con la dirección de la Federación de Organizaciones Andaluzas de Mayores (FOAM).

Su tren salía a las 13:00, el propio maquinista avisó de una incidencia técnica retrasaba el viaje, tras una hora parados en Córdoba, el tren no podía retomar la marcha, lo que hizo que Marisu tuviera que dejar de disfrutar de ese "mejor momento de la historia del tren" e ir en coche. Lo curioso es, que pese a ser el Gobierno más progresista de la historia y una Ejecutiva que no deja a nadie atrás, el resto de pasajeros no han tenido la misma suerte y no han podido disfrutar de un coche, sino que han sido recolocados en Lanzaderas que salían de Antequera o en otros trenes. 

Claro, estas son las cosas que pasan cuando focalizas todos tus esfuerzos en nombrar a la estación Córdoba-Julio Anguita, pero no inviertes ni un duro en mantener las instalaciones. Te queda un proyecto muy socialista y muy comunista, pero pasa lo que pasa.