Las nuevas entregas de El Mundo y The Objective suponen el cierre del círculo sobre el ex presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. Eso sí, tras el fracaso de HazteOir en la Audiencia Nacional  una vez más abonado por el quietismo de la Fiscalía, nos topamos con un ZP sobre el que recae una cascada de sospechas e indicios pero ningún sumario abierto, por el momento,

Ni la protección del Sanchismo, volcado en defensa de ZP ha podido evitar el desgaste de su figura y que nadie crea ya en el mito de "el radical Zapatero, enemigo del dinero".

El salvamento de Plus Ultra, la aerolínea venezolana rescatada con dinero español y que lo mismo servía para transportar drogas que para transportar armas, siempre por cuenta del Chavismo, coloca a ZP en una situación jurídica donde la evidencia antecede a las pruebas. 

Pero lo propio de ZP y de Sánchez es precisamente eso: la impunidad. Es igual que haya hechos fehacientes: basta con negarlos. 

El Sanchismo protege al expresidente, a pesar de las cascada de sospechas en su contra. Ya nadie se cree en el mito de "el radical Zapatero, enemigo del dinero"

Insisto que tanto, en los casos de Begoña Gómez como en el de David Sánchez, como en todo lo que rodea al propio ZP, la Fiscalía se ha situado del lado de los acusados, y se está situando del lado de los presuntos delincuentes, más aún que cuando Dolores Delgado o García Ortiz ejercían como fiscales generales del Estado. 

No sólo eso, la exasperante lentitud de la justicia -le llaman garantista pero más parece judicatura perezosa- lastrada, además, por la inapetencia, más o menos interesada de la Fiscalía, provoca una especie de abulia donde nada importa nada. Y si importa qué pasa, y si pasa qué importa. .

Pero el dato siempre termina por vencer al relato. Y ZP camina al borde del precipicio entre Telefónica-Huawei y Plus Ultra-Venezuela.