Los pormenores los explicó muy bien Rocío Orizaola en Hispanidad. El Estatuto del becario, aprobado en el último Consejo de Ministros, de Yolanda Díaz es otra medida histórica de una Yoli que, si no fuera por miedo, sería la novia en la boda, el niño en el bautizo y el muerto en el entierro, con tal de dejar su sello... histórico.

Convertir a los becarios en contratos en formación conseguirá... que no haya contratos en formación. 

Estamos ante otra Yolandada, llena de razones que no tienen razón. Lo cierto es que los becarios trabajan poco y cobran poco... porque están aprendiendo un oficio. Por las mismas, se podría exigir a las universidades que pagaran al alumnado... porque están aprendiendo. 

Yoli, siempre con el pueblo, aprovecha para buscar cómplices entre los periodistas en las rueda de prensa: "alguno de vosotros sabéis muy bien de lo que hablo".

Pues mire usted señora, en periodismo, los becarios han pasado de malpagados a paganos. Ante la insufrible burocracia, más que la carestía, impuesta por el Gobierno para contratar a un becario por un par de meses, lo que han hecho los editores es invertir la cuestión: quien quiere trabajar en un periódico deberá cursar el carísimo mater de ese periódico, master teórico-práctico, que conlleva trabajar como... ´becario´, hacer prácticas en el mismo medio. Luego se quedan los mejores, si es que se quedan con alguno y los integran en su plantilla. Así, en lugar de explotarles, pagándoles les explotan cobrándoles.

¡Eres grande, Yoli! E histórica.