Sr. Director:
Acabamos de empezar el año y en Francia colea la polémica por las advertencias de un general que asegura que la ciudadanía debe prepararse para sufrir y enviar a sus hijos a morir en la guerra. También el gobierno alemán cree que no basta con un ejército bien preparado, sino que se necesita una sociedad lista para la guerra. Más crudo aún ha sido el secretario general de la OTAN, Rutte, quien piensa que los europeos deben prepararse para guerras igual o más devastadoras que las de sus abuelos.
Esto no significa en absoluto que la guerra sea inevitable, aunque el riesgo de un conflicto a gran escala no había sido tan elevado en décadas. Ni había sido tampoco tan vulnerable la posición de Europa, con Rusia tratando de restaurar su imperio, una China cada vez más asertiva y autoritaria y un EE. UU. que ya no solo se desmarca de sus aliados, sino que ha oficializado su intención de deshacer la Unión y está boicoteando la ampliación a los Balcanes.
Por si fuera poca, ha saltado el problema Venezuela.









