Sr. Director:
Con motivo de la visita del papa, *Enélida Hernández*, responsable de Pastoral de la Diócesis de Canarias, dijo a la prensa que «*Lo que queremos es convertir el muelle de Arguineguín en el muelle de la esperanza para todas, todas, todas aquellas personas que llegan a Canarias*», porque «La acogida, la fraternidad y la defensa de la dignidad de toda persona forman parte de la misión cotidiana de nuestras comunidades cristianas». *Pues bien, la defensa de la dignidad humana exige mirar el fenómeno migratorio con humanidad, pero también con responsabilidad a tenor de lo que está sucediendo estos días en Ceuta*.
Durante los tres años que trabajé en Mauritania tuve la oportunidad de convivir con personas en situación de extrema pobreza e incluso con familias sometidas a formas de esclavitud que compartían una única estancia y una letrina. Esa experiencia me enseñó una realidad que a menudo pasa desapercibida: quienes se encuentran en las condiciones más desesperadas ni siquiera disponen de los recursos necesarios para pagar a las mafias que organizan los viajes hacia Europa. Por el contrario, en la inmigración ilegal, encontramos junto a las familias que vienen con la esperanza de encontrar un futuro mejor, personas engañadas por las mafias que fallecen durante el viaje, delincuentes que huyen de sus países de origen y personas en edad militar utilizadas o manipuladas por sus gobiernos para desestabilizar al país vecino, en el contexto actual de guerras híbridas, a lo que sin duda responde la entrada coordinada de más de 40.000 personas estos días en Ceuta. Por ello considero que la mejor manera de defender la dignidad de todas las personas consiste en promover el desarrollo y la cultura en los países de destino y origen del fenómeno migratorio. Esto implica promover la cooperación, la riqueza, la educación, el empleo, la libertad y el desarrollo económico, y al mismo tiempo una acogida e integración respetuosa y ordenada de quienes emigran legalmente.
Me preocupa, por tanto, que algunos mensajes bienintencionados de la Diócesis de Canarias o la recogida de fondos de la Diócesis de Cádiz y Ceuta puedan ser interpretados como una invitación no solo a atreverse a realizar estas rutas extremadamente peligrosas, sino a favorecer este sistema de explotación de personas. *Cuando Jesús dijo que “no está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perrillos”, en referencia a los paganos, no estaba siendo insolidario, sino que sabía que para el buen fin de su misión, todo debía hacerse ordenadamente*.









