Los hay con jeta, con mucha jeta y luego está Cándido Conde-Pumpido que la pasada semana pidió a los poderes públicos que respeten las sentencias judiciales, por ejemplo, las del Tribunal Supremo (TS) que preside Isabel Perelló y que un día antes había criticado duramente la reforma judicial que pretende -ya está en el Congreso- el ministro José Félix Bolaños.

El cinismo del presidente del Tribunal Constitucional no conoce límites. Ahora pide respetar las sentencias judiciales, como recoge Economist & Jurist, ese mismo respeto que el TC que preside no tuvo con la sentencia del Supremo sobre los ERE de Andalucía, el mayor caso de corrupción conocido hasta el momento, con permiso del 'cuarteto del Peugeot’. Y eso que el TC no es un tribunal de garantías y su función no consiste en corregir al Supremo que es, como su nombre indica, la última instancia ante la que no cabe recurso.

“Respetémonos entre nosotros, respetemos la Constitución, así como al Parlamento y a nuestro sistema judicial”, afirmó durante la entrega de los Premios Procura.

Primero golpea -en sentido figurado, claro- y luego hace un llamamiento al diálogo. Ese es Conde-Pumpido, para algunos ‘Conde-Fundido’. Luego pedirá respeto a la decisión sobre la amnistía, naturalmente.