Sr. Director:
El canónigo de la Seo Toledana fue detenido en la madrugada del pasado 22 de septiembre por la Policía Nacional, por tenencia de cocaína rosa, cuando se dirigía hacia una fiesta gay en las costas andaluzas de Torremolinos.
Nacido en Toledo en enero de 1980, fue ordenado sacerdote en julio de 2004.
Ha ejercido como vicerrector del Seminario Metropolitano, secretario general del Instituto Superior de Estudios Teológicos, profesor de religión en colegios e institutos, formador en seminarios y miembro de la Comisión Diocesana para el Diaconado Permanente.
Hasta ahora le habíamos conocido como la joven promesa que el arzobispo de Toledo elevó a la dignidad de canónigo en junio del presente 2025.
Ha sido,hasta ahora, uno de los hombres de confianza del Arzobispo y se encargaba de pilotar al clero diocesano de Toledo con mano firme y sonrisa paternal.
En un control rutinario llevado a cabo por la Policía Nacional, los agentes hallaron en el vehículo dosis elevadas de tusi, que excedían el consumo personal.
En el apartamento turístico que había reservado, la Policía incautó más droga, balanzas para pesarla y juguetes sexuales.
En el año 2023, un ex-seminarista víctima de abusos, denunció al sacerdote ante la Santa Sede por difamación y calumnias.
En el año 2024, el Papa Francisco, tras reunirse con la víctima, ordenó al Arzobispado procesar canónicamente al sacerdote acusado en un proceso ad casum. Por el momento no ha habido respuesta alguna.
El Sr. Arzobispo de Toledo, tras conocer los hechos, ha emitido un comunicado en el que lamenta profundamente los hechos y lo aparta, de manera cautelar, del ejercicio del ministerio sacerdotal y de todos sus cargos, depositando su plena confianza en la justicia.
Algunos se preguntan cómo un Vicario del Clero, responsable de velar por la vida y la misión de 400 sacerdotes llevaba esta doble vida, si es que así puede decirse.
¿Pedirá Toledo una investigación interna?
¿Se depurarán responsabilidades?
Recordemos que recientemente el Papa León nos ha urgido a la transparencia, a la santidad y a construir una Iglesia que no oculte sus podredumbres.
Uno es inocente mientras no se demuestre lo contrario.










