El discurso de fin de año de Santiago Abascal dura algo más de siete minutos, y marca diferencias tanto con el PSOE como con el PP. 

El líder de Vox aventaja en su dialéctica a Sánchez y a Feijóo porque el socialista se dedica a contarnos lo bien que lo hace y el Popular se dedica contarnos lo mal que lo hace Sánchez. 

En primer lugar, con este discurso. Abascal marca distancia respecto a ambos, lo que ya supone un avance, Al parecer, Vox ha caído en la cuenta de que la diferencia ya no es entre izquierda y derecha sino entre cristianismo y progresismo... y resulta que tanto el PSOE como el PP son partidos progres y, encima, ambos son socialdemocratas.

Incluso, creo, ha caído en la cuenta de que Vox no puede aspirar a ser un partido bisagra sino a gobernar... o también perderá condicción de partido bisagra.

Nada que decir respecto a la inmigración ni al maltrato a los españoles y hasta la idea misma de España.

Ahora bien, sí percibo una ausencia peligrosa: ni una sólo vez ha mencionado a Cristo ni al cristianismo. 

A ver, don Santiago, ¿en qué cree usted que radica es España que ustedes pretenda vuelva a ser propiedad de los españoles? España no se entiende sin la fe cristiana.