Agustín de Hipona es una de las mentes más privilegiadas de todos los tiempos: un claro referente de la búsqueda de la VERDAD, analizando las corrientes filosóficas, literarias y religiosas de su tiempo, la mayoría de ellas, como las actuales postmodernas, negaban que la verdad exista y si existe es inalcanzable.  Agustín la alcanzó y pudo exclamar:” Oh verdad (Dios) siempre antigua y siempre nueva que tarde te conocí”.

Un ejemplo de lucha por la verdad fue su interés por el maniqueísmo; desde los 27 a los 30 años, intentó acercarse al Maniqueísmo - secta dualista que se basaba en la oposición total entre el bien y el mal; la luz y las tinieblas. La Materia era el símbolo del mal, de ahí que condenase el matrimonio y la procreación.  Manes el representante del maniqueísmo, distinguía entre los hijos de la luz los espirituales y los hijos de las tinieblas los materiales.

Agustín tuvo la oportunidad de conocer a  Fausto, que estaba  precedido de gran fama y sabiduría, como ejemplo del buen maniqueo, pero fue la incompetencia intelectual de Fausto, quien a pesar de su facilidad  dialéctica y amabilidad, mostraba deficiencia intelectual lo que supuso que  San Agustín viendo las  falsedades de Fausto, escribe en sus Confesiones: “me di cuenta, que el tan  alabado y exaltado Fausto, no tenía  ninguna respuesta para mi dudas  sobre los sobre los  cielos,  los astros y las estrellas; el sol y la luna, sobre temas  que Fausto  tenía   los fantasías  astrológicas  más extravagante y yo quería  respuestas basadas en la observación y experimentación razonables: lo que le llevó a  afirmar: Mi confianza en los maestros de la secta maniquea se vino abajo cuando vi que Fausto, al que  sus seguidores tanto  alababan, era incapaz de dar respuesta a las dificultades y problemas que  yo le presentaba. Concluye: “Aquel Fausto que fue para mucho lazo de muerte, sin él saberlo ni quererlo, ya había comenzado a aflojar el lazo que me tenía aprisionado. Porque tu mano Dios mío, en los ocultos tu Providencia. no me dejaba.

El maniqueísmo está muy extendió hoy en nuestra sociedad super digitalizada, como se puede comprobar en la cultura del wokismo, basada en maniqueísmo político-cultural: hombre  contra mujer, ricos contra pobres, capitalistas contra obreros, blancos contra negros judaísmo contra islam ( los cristianos  son la mayoría  más  perseguida) Todo este wok maniqueo tiene su origen remoto en el marxismo  con la lucha de clases y el final de la historia  que supondría el final de todo dualismo  y el triunfo de una élite  mundial que impondría  a todos lo que se debe pensar, comer, vestirse  creer y esperar. Todos pobres pero felices dependiendo del maniqueísmo elitista y sus  dádivas para mantener a todos  en la pobreza mental y corporal.