Todo lo que necesitas es amor, aseguraban los horteras de los Beatles. Y tenían razón, pero la máquina puede dártelo todo menos amor, por un motivo: es un qué, no un quién.
Todo esto viene a cuento porque en Alemania, dónde si no, un avatar ha co-oficiado un oficio religioso de la iglesia protestante.
Observen el vídeo y comprueben hasta dónde puede llegar la horterada de los que alguien calificó como “bárbaros tecnológicamente avanzados".
No era una Eucaristía, porque se trata de la iglesia protestante. Pero, si lo hubiera sido, estaríamos hablando de la celebración de una Eucaristía que constituye la mayor muestra de amor de Dios por el genero humano (el único género que existe). Poner una máquina, una muy artificial ‘inteligencia’, o sea, tonta de baba, a dar una homilía, habría significado hacer una homilía perfectamente idiota: perfecta e idiota.
Pero, en el caso de la celebración de este oficio, dicen que la feligresía quedó muy satisfecha. Eso significa que la máquina, siguiendo el modelo de inteligencia ChatGPT, o sea, la idiocia absoluta, practicó el eclecticismo, viejo invento de los romanos para respetar a todos insultando a la mayoría, para no ofender a nadie y dejar a todos en el vacío y, muy importante, con la boca cerrada. Sincretismo le llamaban a esa figura y le sirvió al Imperio para mantener la paz en la necedad.
La Eucaristía constituye la mayor muestra de amor de Dios por el género humano (el único género que existe). Poner una máquina a impartir una homilía, es hacer una homilía perfectamente idiota: perfecta e idiota
Todo sabíamos que el sincretismo era imbecilidad programada e interesada, hasta que decidimos dignificarlo... y desde entonces entonces le llamamos IA.










