Millie, una joven perdedora con un pasado tormentoso, ve como una oportunidad excepcional en su vida comenzar a trabajar como asistenta en una lujosa mansión, la de los Winchester, un matrimonio atractivo, aparentemente muy enamorado, que solo tiene una hija pequeña. Pero a medida que pasan las semanas, y entra en la dinámica de la familia, descubrirá unos secretos que pueden poner en jaque su vida…

Para los que desconozcan quien es Freida McFadden, la escritora de La Asistenta, les podemos aclarar que bajo ese seudónimo se esconde una doctora especializada en lesiones cerebrales que se ha convertido, en la última década, en una de las autoras de novelas de suspense que más vende en Estados Unidos. Sus thrillers, que algunos califican de adictivos, se encuentran en las listas de los más vendidos de Amazon. De alguna forma son la lectura ideal, dada su ligereza y la forma sencilla en la que están escritos, para un viaje de tren o avión. Era lógico que se trasladaran al cine, ahora se presenta la primera adaptación de la trilogía de La Asistenta.

Calificado como un thriller romántico, tanto la novela como la película entran pronto de lleno en el meollo de la cuestión que podría resumirse en una frase: “Nadie es lo que parece”. Narrada desde el punto de vista de las dos coprotagonistas, encarnadas por dos actrices tan famosas y atractivas como Amanda Seyfried y Sydney Sweeney, ésta última en la cresta de la ola por sus trabajos en las series Euphoria y The White Lotus siendo considerada como una de las figuras más atractivas de denominada Generación Z. Ambas están bien en sus respectivos cometidos en este film que aborda un tema recurrente en las novelas de McFadden: las enfermedades mentales y algo cotidiano pero para reflexionar: los enfermos más peligrosos no son los diagnosticados y, posiblemente medicados, sino aquellos que pasan por la vida con apariencia de personas normales y hacen de su hogar un infierno. A lo que se unen en esta trama asuntos como el clasismo, la violencia doméstica o la capacidad de algunos seres humanos por intentar dominar a otros.

Ante las críticas que algunos han hecho de que sus novelas son fáciles, Freida McFadden siempre ha manifestado que ella quiere trabajar de doctora y que sus obras solo pretenden entretener.

Paul Feig, al que todos recordamos como el cineasta de la magnífica serie televisiva Mad Men, ha sido el encargado de dirigir este best seller de suspense que incluye elementos propios como personajes atractivos físicamente, misterios, secretos, y una pizca de sexo. En su traslación a la gran pantalla ha cambiado innecesariamente algunos detalles de la novela: como minimizar el peso en la trama del personaje del jardinero Enzo, y cambiar algo el final. Todo ello enmarcado en un escenario visualmente hermoso: una casa lujosa, donde el color blanco impera. Pero, posiblemente, donde Feig ha fallado es que el suspense nunca logra inquietar al espectador, a pesar de los gravísimos acontecimientos que se ven en pantallas, todo está demasiado “mascado”.

Para: los que hayan leído el libro y tenga curiosidad por cómo lo han trasladado a la gran pantalla.