Pedro Sánchez no ha perdido la ocasión de presumir de “atraer grandes inversiones”, pero debería darse cuenta de que también está elevando la colonización china del sector del automóvil en España. Lo ha hecho en su visita a la planta que Ford tiene en Almusafes (Valencia), donde se ha presentado la alianza entre este fabricante automovilístico estadounidense y el chino Geely.

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Dicha alianza supone la creación de una sociedad conjunta, de la que Ford controlará el 66% y Geely el 34% restante. Claro que no es el primer acuerdo al que llegan, pues el estadounidense le vendió Volvo Cars al chino en 2010. Geely es desde ese momento el primer accionista de Volvo Cars (el antaño fabricante sueco de turismos) y de su ‘hermano’ fabricante de camiones, autobuses y maquinaria; a lo que se suma que es dueño 50% de Smart (marca que comparte con Mercedes-Benz), así como propietario de Livan, Lotus y Denza, entre otras marcas. Además, es socio de Renault y la petrolera saudí Aramco en Horse, compañía que se escindió del grupo automovilístico francés y que se dedica a producir motores de combustión interna, sistemas híbridos avanzados, baterías y cajas de cambio en dos plantas situadas en Valladolid y Sevilla.

Tanto Ford como Geely han anunciado que la sociedad conjunta servirá para fabricar vehículos de ambos grupos en la planta que el primero tiene en Almusafes y donde actualmente sólo se produce un modelo (el Ford Kuga). Una apuesta con la que creen que aseguran el futuro de la fábrica valenciana que se inauguró en 1976 y que hoy emplea a 4.152 personas, de las que unas 1.000 están afectadas por un ERTE que incluye jornadas de paradas de producción). En concreto, empezarán a fabricar cinco modelos multinergía, que destinarán al mercado europeo, a partir de 2028: tres de Ford (el Kuga, el Bronco que ya había anunciado y un nuevo crossover que desarrollará con Geely) y dos del grupo chino (dos SUVs eléctricos). Eso sí, queda la duda de si Geely optará por fabricar desde cero aquí o sólo ensamblará piezas que produzca previamente en sus plantas del gigante asiático, y es muy probable que se trate de lo segundo, según fuentes conocedoras trasladaron el pasado miércoles 22 a El Confidencial, y que es algo que ya hace su compatriota Chery (dueña del 40% de Ebro, en la planta de la Zona Franca de Barcelona).

Sánchez no ha perdido la ocasión de colgarse una medalla, al igual que otros miembros del Gobierno: la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz; y la ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant, que quiere apuntarse méritos de cara a su futura carrera como candidata socialista a las próximas elecciones de la Generalitat Valenciana. Eso sí, también ha acudido a la planta de Almusafes, la delegada del Gobierno en la Comunidad Valenciana, Pilar Bernabé, y el presidente de dicha región, el pepero, Juan Francisco Pérez Llorca (quien pagó de su bolsillo su viaje a la final del Mundial). 

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"El cambio está en marcha. Nuestro objetivo es claro: que esta transformación se traduzca en más industria, en más empresas, empleos más estables, más cualificados y con más futuro", ha señalado el presidente del Gobierno. Asimismo, ha presumido de que el Gobierno se "ha volcado" en estos años para impulsar la transformación del automóvil a través del PERTE del Vehículo Eléctrico y Conectado (nutrido con fondos europeos), que ha movilizado más de 4.800 millones de euros. Por cierto, Ford rechazó los 106 millones que se le otorgaron en la primera convocatoria de dicho PERTE por el retraso de su estrategia de electrificación y los 37,6 millones de una segunda convocatoria por el cambio en su producción (prefirió apostar por híbridos en lugar de por vehículos 100% eléctricos). Además, Sánchez no se ha olvidado de las ayudas del Plan Auto 2030 que se aprobaron hace unos días con más de siete meses de retraso. 

Y ojo, al propio contexto de Ford en España. Se acaban de conocer las cuentas de su filial (que también incluye las de Francia e Italia) en 2025, que están depositadas en el Registro Mercantil, y no hay buenas noticias. La facturación bajó un 11%, a 4.623 millones de euros, por la menor producción de vehículos (-18,7%, a 99.851 unidades, al fabricar sólo el modelo Kuga en Almusafes, una planta que tiene capacidad para hacer 400.000 unidades anuales) y de motores (-37%, a 170.665). Y el beneficio neto se ha desplomado un 70%, a 69,8 millones, pero ojo, porque toda esta cuantía ha formado parte del dividendo de 250 millones que se ha abonado a la matriz. Eso sí, dejando a un lado los resultados de la filial española, comercialmente, a Ford le fue mucho mejor porque vendió más de 58.000 turismos, todoterrenos y vehículos comerciales en 2025 en nuestro país. 

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