Dicen que es el banco, más bien caja de ahorros, más bien Monte de Piedad -gran invento-, más antiguo del mundo. Fue fundado por la Magistratura de la ciudad de Siena por petición de la Iglesia como Monte Pío, es decir, en 1472, para ayudar a los pobres. 

Ante la oficina principal, histórica, de Monte dei Paschi di Siena (MPS) se erige la estatua del clérigo Sallustio Bandini, partidario de la propiedad privada, discípulo de nuestra Escuela de Salamanca y de nuestro genial Francisco de Vitoria.

Y para más datos: en 2007, MPS cometió el error de comprar Antonveneta por 9.000 millones de euros. Un desastre que casi le lleva a la ruina, de la que sólo resurgió tras muchos años de brega y muchas ayudas públicas

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Fue entonces cuando, miren por dónde, se acercó Europa para decir si podía ayudar y los italianos, con pitorreo trasalpino, le respondieron que no, gracias, que de sus bancos ya se ocupaban ellos.

Lo contrario que ocurrió en España, donde en 2017, cuando aún el Monte di Paschi di Siena seguía con problemas, el propio Gobierno español colaboró con Bruselas y con el BCE en la liquidación del Banco Popular, mucho más solvente y más rentable que el MPS, que se regaló por un euro al Santander.

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A Europa le importaba un pimiento el Popular y, además, estaba mintiendo sobre un banco que, según ellos, no era viable. Lo único que pretendían Bruselas y Fráncfort era dejar claro quién manda en la banca europea.

Pues bien, la sorpresa ha surgido un viernes 21 de agosto, que ya es surgir porque sólo hay dos cosas que el italiano de hoy no perdona: el gimnasio y la vacaciones. 

No es baladí todo lo anterior después de lo que ha sucedido esta semana. Y eso porque los movimientos de fusión en la banca italiana suponen un precedente de cara a la famosa unión bancaria europea, esa que llevamos años esperando.

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Intesa San Paolo, el primer banco de Italia, quiere comerse al quinto, el histórico Monte dei Paschi di Siena (MPS). Éste, a su vez, cuestión de decanato, huye en busca del caballero blanco, que es el BPM, el tercer banco de Italia. 

El baile de las fusiones bancarias en Italia se despierta. Y ojo, que Roma se posicione ante la union bancaria europea, mete prisa a España y Francia. Se trata de forzar fusiones nacionales y crecer en tamaño antes de que llegue el momento del reparto continental de poder. Para el BCE, las entidades pequeñas no tienen cabida.

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Los movimientos en Italia han puesto nerviosos a los banqueros españoles. La fusión más emblemática sería la de BBVA con Santander, pero a partir de aquí pueden pensar en todos los bancos medianos; Unicaja, Ibercaja, Abanca y los no medianos, como el Sabadell o Bankinter. Lo malo es que ninguno de ellos tiene necesidad de fusionarse, a todos les va muy bien, a lo mejor la unión bancaria continúa en el limbo por una generación...

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