Para el Gobierno Sánchez, al que le gusta mucho y se le da bastante bien la propaganda, España va muy bien en múltiples aspectos. Sin embargo, la realidad es bien distinta, pues hay gran parálisis por el colapso y la falta de inversión en redes eléctricas, algo que no sólo se critica por parte de muchos expertos y personas de nuestro país, sino también del extranjero. Y ojo, porque ya empieza a haber serios riesgos de otro apagón.

Sí, como han leído. Han pasado poco más de nueve meses desde que el 28 de abril de 2025 se fuera a negro toda la Península Ibérica. Sin embargo, el Gobierno prefiere mirar hacia otro lado… y la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aaegesen, prefiere hablar mucho más del cambio climático que de seguridad de suministro y modificar el calendario de cierre progresivo de las centrales nucleares que se pactó en 2019, y por ahora, sólo se abre a estudiar la prórroga de Almaraz después del informe que el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) le remitirá en unos meses. Si nada cambia, España cometerá el mismo error que Alemania… justo cuando la mayor parte del mundo apuesta por una energía como la nuclear que aporta electricidad sin emitir CO2, de forma estable y segura, y que es la que mejor complementa a las intermitentes renovables.

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El mes pasado, la directora general de Energía de la Comisión Europea, Ditte Juul Jorgensen, no sólo pidió a nuestro país que rebajara sus impuestos de la luz, sino que también acelerara en la tramitación de proyectos de desarrollo de redes y almacenamiento. Unos días después, fue el multimillonario filántropo Bill Gates, fundador de Microsoft (de la que sigue siendo accionista y asesor), quien advirtió sobre el cuello de botella de las redes eléctricas… algo que le preocupa, sobre todo, de cara al despliegue de centros de datos tanto en España como en Portugal y el resto de la Unión Europea.

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Claro que la urgente inversión en las redes eléctricas también se trató en el Foro Económico Mundial celebrado en Davos (Suiza). Allí, ACS, EDP, Galp, Iberdrola, Moeve, Naturgy, Repsol y Técnicas Reunidas reclamaron acelerar en dicha inversión en redes eléctricas y almacenamiento, así como eliminar barreras a la inversión, pues ambas acciones pueden contribuir a garantizar la competitividad industrial y energética de España y Portugal. Y en especial, teniendo en cuenta que se trata de un problema que ya está paralizando el crecimiento español... lastrando la construcción de viviendas, la reindustrialización y la digitalización. Eso sí, en el entretanto, se habla mucho de electrificación, pero se impide que esta avance con un cuello de las redes eléctricas que sigue sin afrontarse. 

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El Gobierno Sánchez prefiere mirar hacia otro lado y optar por numerosas cortinas de humo, pese a lo urgente que es invertir en las redes eléctricas y afrontar la grave falta de mantenimiento en numerosas infraestructuras (vías ferroviarias, carreteras, presas...). Al mismo tiempo, deja que la CNMC haya aprobado una retribución menor a la que reclamaba el sector y hasta que se dé enfrentamiento dentro del regulador de la Competencia. Ahora este último ha aprobado un cambio normativo que pone en jaque puntos de conexión ya concedidos, como informa El Economista. O sea, no se podrán admitir nuevas peticiones de puntos de conexión para vivienda, centros de datos, industrias, renovables... Son muchas las empresas que reclamar liberar capacidad real a corto plazo, a través de construcción de red a más velocidad y de reordenar la que existe. 

A esto se suma que el Departamento de Aagesen ha dado resolución favorable de compatibilidad a 181 proyectos de generación en Baleares y Canarias, pero Red Eléctrica ha advertido que la potencia es insuficiente para garantizar el suministro porque sólo cubre la demanda prevista y no la reserva operativa necesaria. ¡Otro desastre!