RTVE y El País -este último quizás para celebrar su quincuagésimo cumpleaños- han protagonizado una lamentable cobertura del testimonio de Víctor de Aldama en el Supremo, dentro del caso Mascarillas. 

El medio público más importante del España y el primer diario de la nación han cargado contra Víctor de Aldama, el 'comisionista' que ha denunciado la corrupción en el PSOE al más alto nivel. 

Y encima, su relato es coherente. No del todo coherente, es cierto, pero mucho dice la coherencia sobre la sinceridad de un testigo personaje. Como dirían las feministas: "Yo si te creo, Aldama".

El 'comisionista' se ha lanzado contra todo y contra todos: contra Sánchez, pero también contra Ábalos y Koldo, que aún cabreados por la traición de su amigo Pedro han optado por convivir con su ex-amigo y salvarse todos en la mentira. Más que por la venganza, han optado por la amenaza: como salgamos mal de aquí a lo mejor tiramos de la manta. 

Pero sobre todo, no olvidemos que Aldama había acudido allí como declarante. No tenía que aportar pruebas. Eso tendrá que hacerlo si se abre un proceso contra el presidente del Gobierno a raíz de sus declaraciones, cuando pase de acusado a acusador. Las pruebas, a las que aluden una y otra vez los medios monclovitas, no las aporta el reo sino la Fiscalía.

No se engañen, Sánchez es cada día que pasa más inteligente y puede mantenerse es su corte monclovita por muchos años. Enloquecido en su egolatría, sí, pero cada día más peligroso

En todo caso, dentro de la corrupción sanchista hay un antes y un después de las declaraciones de Aldama, del miércoles 29 de abril. Pero no hay nada nuevo en el cinismo monclovita: a Pedro Sánchez ya todo le importa una higa, especialmente la verdad. Ha descubierto aquello en lo que hasta ahora no había caído ningún político: que puede gobernar sin apoyos o con apoyos, como ganador o como perpetuo perdedor. Ha descubierto que el único límite a su poder es... prescindir de cualquier límite.

El siguiente paso, claro, es procesar a Pedro Sánchez. Pero él sabe que los procesos judiciales son larguísimos y que, si persevera es su cinismo, puede mantenerse en su corte monclovita durante muchos años.

No se engañen, Sánchez es cada día que pasa más inteligente. Enloquecido en su egolatría, sí, pero cada día más peligroso.