No solo España sino toda Europa y los órganos de gobierno de la UE han demostrado ser unos auténticos ineptos para preservar la competitividad frente a la competencia global. Hemos sobrerregulado tanto la vida, la energía, dado bandazos legislativos, desatendido a los proveedores, la demanda y clientes así como aumentado de la presión fiscal que la industria y la agricultura se extinguen. ¿Cómo puede sobrevivir Europa así sin el 25% aproximadamente de su PIB?
Con la productividad por los suelos somos además un cero en geopolítica, en defensa y encima invaden silenciosamente nuestras fronteras migrantes que se niegan a integrarse como buenos islámicos, ni nunca pagarán nuestras pensiones sino que además agotan la paciencia del contribuyente medio de mantener tanto parásito.
La ola de despidos y cierre de centros productivos en casi toda Europa (los últimos como el grupo automovilístico VW que planea el recorte brutal de 100.000 empleos en Alemania) no es casualidad coyuntural sino es producto de fallidas decisiones y reformas estructurales que nunca llegan. Las transiciones energéticas, climáticas, ecológicas, pacifistas y los discursos de Goodwill han resultado ser incongruentes, desacertados e inapropiados y encima han acelerado nuestra vulnerabilidad. Mandamos elaborar distintas estrategias de futuro (Informes de Mario Draghi y Tony Blair) que nos sacan los colores pero se guardan en los cajones por miedo a las consecuencias y por cobardía política de practicar las recomendaciones allí recogidas. Si a esto añadimos la IA y la decadencia tecnológica en la UE nada bueno augura el futuro inmediato a nuestros hijos y nietos.
Algunos dirigentes como el canciller alemán Merz tiene además el estigma bien cosido: felicitó a la Selección germana de fútbol en el Mundial pese a ser eliminada sin pasar a los octavos de final. La derrota escandalosa se felicita, sintomático del alma de la UE: “Habéis entusiasmado a nuestro país. Estamos orgullosos de vosotros" .
Con la productividad por los suelos somos además un cero en geopolítica, en defensa y encima invaden silenciosamente nuestras fronteras migrantes que se niegan a integrarse como buenos islámicos
Esa nefasta actitud no es solo imputable a la clase política sino también a ciertos primeros ejecutivos del Eurostoxx. Hace unos años algunos de ellos del sector automotriz se mofaban de Tesla y hoy ven cómo el magnate de X y los chinos han barrido las marcas europeas.
Las empresas europeas además a menudo se enfrentan a un mercado de capitales fragmentado, lo que dificulta que una patente escale al nivel de un gigante tecnológico global, a diferencia de lo que ocurre en EEUU (capital riesgo) o en China (apoyo estatal).
Aquí por tanto presumimos de lo que no somos ni tenemos y la broma se reduce a que en Europa se consume de todo y se descansa, mientras en China y EEUU se innova y se fabrica. Por qué fomentamos funcionarios y empleados públicos y maltratamos a emprendedores y autónomos que son los que crean empleo en la economía real es una lección que se denuncia pero no se corrige.
Del cuarto país Euro al noveno en patentes
En España mucho jijí, jajá y aplausos... pero vamos de mal en peor con una sociedad civil (quinto poder) que traga con todo (paro masivo incluido) mientras nos consume la corrupción y la impotencia. Los cuatro otros poderes se han vuelto lacayos de una banda dispuesta a arrasar con todo. No puede ser que los avances sociales de los que tanto se presume en Moncloa tengan prioridad sobre las reformas estructurales y políticas que el país demanda pero rehuye para garantizar esas mismas prestaciones improductivas. El cuarto país Euro es en realidad el noveno en cuanto a patentes lo que da cuenta de la política industrial que arrastramos.
La baja productividad en perenne recesión, la presión fiscal y el absentismo laboral batiendo récord, el gasto público descontrolado sin PGE, las pensiones peor gestionadas de Europa y la larga lista de desdichas micro y macro han contribuido a la sovietización de la economía española. Ante la retahíla de problemas sin resolver desde hace años (vivienda, empleo de calidad, pensiones, educación, sanidad e infraestructuras) también es corrupción cruzarnos de brazos ante tanto despropósito político, ético y penal. Los poderes y contrapoderes emulan la extinta Unión Soviética (URSS) que alardeaba de “socialismo con rostro humano” en todo el bloque del Este antes de desmoronarse.
En España mucho jijí, jajá y aplausos... pero vamos de mal en peor con una sociedad civil (quinto poder) que traga con todo (paro masivo incluido) mientras nos consume la corrupción y la impotencia
Por lo menos había cierta rebelión en otros tiempos de la historia; en la actualidad nos importa un rábano quién se lo lleva crudo pero no sus efectos y la impunidad, las descaradas desigualdades, las falsedades de todos y hasta los engaños en el arbitraje (y nolo por el escandaloso caso Negreira aún sin gestionar en la liga española). El bipartidismo merece una expurgación en el infierno pero los emergentes tampoco parecen dar la talla, dando pie a voces radicales en toda Europa que pretenden suplantar el desencanto social tanto en Europa como en España de los partidos tradicionales.
La socialdemocracia ha fracasado tanto como el pensamiento cristianodemócrata en el viejo continente, como en su día lo hizo el comunismo aunque esta vez por culpa del buenísmo y la procrastinación. La Europa de hoy es buena prueba de ello. La plebe europea y la sociedad civil son víctimas de los atascos por discusiones pueriles de su élite, la indecisión y los falsos pasos sin ir nunca al meollo de la cuestión. Mientras, los EEUU, hartos de nosotros, nos dan la espalda, China nos provee de casi todo, Rusia se hace fuerte invadiendo territorio europeo, el Tercer Mundo nos alimenta y Europa hiper-regulada, hiper-esterilizada e hiper-islamizada cada vez más aislada y fragmentada que nunca para placer y disfrute de los actores anteriores.
Tanto circo europeo ha hecho del continente una UE negligente consigo misma y los europeos. No solo se ha cargado la industria y el sector primario, y en tecnología no salimos de la segunda liga, sino que además ha hecho de la burocracia el motor que mantiene con vida a una élite que nadie ha votado. En otros casos sabe y calla de la corrupción de algunos socios restando importancia y relegándolo a un asunto interno. En otras causas, bien que toma partido. Sabíamos que la laca es pegajosa pero no hasta tal punto de tolerar las agresiones a los valores democráticos más elementales o lo que es peor, contribuir a la degradación galopante de la acción política y del tejido económico con tantos laberintos burocráticos y cargas, por querer asumir el rol de regulador global.
Los EEUU, hartos de nosotros, nos dan la espalda, China nos provee de casi todo, Rusia se hace fuerte invadiendo territorio europeo, el Tercer Mundo nos alimenta y Europa hiper-regulada, hiper-esterilizada e hiper-islamizada cada vez más aislada y fragmentada que nunca para placer y disfrute de los actores anteriores
En algunos países de la UE y en plena ola de calor se cuestiona el uso de aires acondicionados en los hogares por exceso de consumo energético (ante la falta de las persianas españolas en sus ventanas), pero glorifica la electrificación del coche mientras encarece el precio de la energía. No sé quién propuso abaratar y adelgazar el precio de la energia de tantas cargas fiscales para que la industria y la actividad económica de toda la UE recupere su competitividad, nos saque del agujero negro y atraigamos de nuevo inversiones y centros productivos.
Europa mientras tanto también se niega a incentivar la natalidad interna y, en su lugar, apuesta por una política migratoria descoordinada que, en lugar de solucionar el déficit de pensiones, está tensionando los servicios públicos y el contrato social. A este paso nunca dispondremos de suficiente Estado de bienestar para tanto solicitante foráneo, mientras al europeo autóctono se le niega por no ser nunca prioridad: “Europa, para los de fuera”.
Estamos no solo en una emergencia climática en Europa, sino que todos los europeos estamos en una emergencia multidisciplinar por sobrevivir.