Este martes, se han presentado los resultados de Endesa de 2025, que han sido buenos, pero han quedado en un segundo plano ante la actualización del plan estratégico 2026-2028 y las respuestas de su CEO, José Bogas (quien el próximo viernes 27 cumplirá 71 años), en la rueda de prensa. Al hilo de si renovará o no en la próxima Junta de Accionistas, ha señalado: “Me encuentro con fuerzas, pero la vida es como es y con 45 años en Endesa, cada día que pasa estoy más cerca de mi jubilación”. Además, “con estos resultados saldría por la puerta grande”, ha añadido, mientras ha aprovechado para defender que la energía nuclear se alargue diez años más.

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Bogas lleva al frente de las riendas de Endesa desde 2014 y en Hispanidad ya adelantamos, meses atrás, que su objetivo sería pasar a presidente no ejecutivo, cargo que hoy ejerce Juan Sánchez-Calero y cuyo mandato vence el primer semestre de 2027. Eso no sería un problema. Pero esta campaña se ha venido acelerando y este martes, Bogas ha referido que “mi futuro se abordará en otro momento y corresponde al Consejo de Administración y a la Junta de Accionistas, y ya saben que la estalal italiana Enel controla el 70% del capital. Además, Bogas ha apuntado a Marco Palermo, director general económico financiero, como posible candidato a sucederle, aunque a este último le gustaría seguir en su actual cargo y ha referido que “no depende de mí sino de nuestro accionista mayoritario”, o sea, de Roma.

Por ahora, la energética italiana que dirige Flavio Cattaneo estará satisfecha, tanto por los buenos resultados de 2025 como por aumento del dividendo en un 20%, a 1,58 euros por acción, que se propondrá a la próxima Junta de Accionistas. Y quizá, como ya sabía algo de todo esto, un día antes, en la actualización de su plan estratégico, Enel anunció 5.460 millones de euros de inversiones de Endesa en redes, pese a la baja retribución de la CNMC. Y por cierto, la energética española va a recurrir las dos circulares del regulador de la Competencia al respecto.

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La reacción del mercado ha sido muy buena, pues la cotización de Endesa sube más de un 7%. Vayamos por partes. Los resultados “hablan por sí mismos”, ha presumido Bogas. Los ingresos se han mantenido bastante estables, situándose en 21.424 millones (+0,5%), por el aumento de la producción y de la capacidad instalada. Por su parte, el resultado bruto de explotación (ebitda) ha crecido un 8,7%, a 5.756 millones; y el resultado neto de explotación (ebit) lo ha hecho en un 8,5%, a 3.331 millones. El resultado neto ha subido un 16,4%, a 2.198 millones; y el beneficio neto ordinario se ha incrementado un 18%, hasta los 2.351 millones. Todas estas cifras han superado sus previsiones y han mostrado que “el desempeño económico y financiero fue especialmente sólido”, ha destacado Bogas, y “reflejan la capacidad para cumplir los compromisos y el foco constante en la creación de valor para el accionista”. Sin embargo, no ha destacado tanto la deuda financiera neta, que ha aumentado un 8,7%, a 10.110 millones, en parte, por las inversiones de 3.200 millones (+55%) y algunas operaciones (la compra de centrales hidroeléctricas de Acciona y de 100 megavatios -MW- eólicos, entre otras).

Tras estos resultados, Endesa ha anunciado que invertirá 10.600 millones en el plan estratégico 2026-2028, frente a los 9.600 millones del plan 2024-2026, centrándose especialmente en redes, a la que destinará 5.000 millones, un 40% más que en el plan anterior, dado su elevado nivel de saturación (del 88% en España, y en el caso de Endesa llega al 94% de los nodos y ha causado que sólo se hayan podido conceder el 18% de las solicitudes de conexión). Claro que esta inversión en redes está condicionada a que se apruebe el Real Decreto que permitirá invertir por encima del actual tope regulatorio, y que se traduciría en un aumento del 62%, y más después de que la tasa de retribución financiera fijada por la CNMC se haya quedado lejos de lo que pedía el sector (en el 6,58%, frente al 7-7,5%).

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Endesa también prevé invertir 3.000 millones en renovables, pero con criterios selectivos, y centrándose más en eólica y almacenamiento. De hecho, ha configurado una plataforma de hasta 3.000 MW de proyectos renovables híbridos (combinan dos o más fuentes de energía con baterías), que ya tienen suelo disponible con conexión a la red, y que podrían venir muy bien para captar la creciente demanda de centros de datos. Además, se planean destinar 600 millones a un proyecto de transición justa en Pego (Portugal), que se empezará a construir previsiblemente en 2027 y contará con 600 MW de capacidad híbrida renovable (eólica, solar y baterías). Además, se destinarán 900 millones a comercialización, negocio que se beneficiará de la reciente alianza cerrada con MasOrange.

Claro que en la estrategia de Endesa también se contemplan, y mucho, las centrales nucleares, y se pide que se adapte el calendario progresivo de cierres pactado en 2019 al avance real del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), que lleva mucho retraso en los objetivos, entre ellos, en los de bombeo y almacenamiento. Asimismo, tras el apagón del pasado 28 de abril, se ha vuelto aún más clave su función para reforzar la estabilidad del sistema eléctrico, reducir las emisiones y bajar los precios mayoristas. Y se refiere que en condiciones de igualdad fiscal respecto de otras tecnologías, el coste de sustituir el perfil de la nuclear por un mix de solar, baterías y centrales de gas resultaría ser el doble que el de la nuclear.

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Bogas ha señalado que desde 2019, “las cosas han cambiado de una forma sustancial” y ahora muchos países están pensando en alargar sus nucleares e incluso en introducir nueva generación de dicha energía. En el caso de España, ve razones técnicas, económicas y medioambientales para retrasar su cierre algún año y considera que dicha energía “debería alargarse unos diez años más” y apuesta por el pragmatismo. El CEO de Endesa considera que no tiene sentido que dos grupos de una misma central cierren con un año de diferencia y no en el mismo... como sucederá con los de Almaraz si el Gobierno rechaza la prórroga que han pedido sus titulares (Iberdrola, Endesa y Naturgy) y sobre la que ahora está realizando un informe el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN). Como saben, hasta que este no se conozca, no se pronunciará la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen, quien presume de ‘climática’ pero es antinuclear y está dispuesta a cargarse la segunda fuente de generación eléctrica de nuestro país y que la produce ¡sin emitir CO2!, y de forma estable y segura, y al ser generación síncrona sirve para gestionar la inercia del sistema eléctrico y controla mejor la tensión. Una vez más, Bogas se ha posicionado en contra del cierre nuclear y ha destacado que “sería una equivocación cerrar prematuramente la central de Almaraz y los tres socios hemos solicitado la prórroga y es lo que esperamos”, así como los miles de empleados que dependen de dicha central y el conjunto de la comarca de Campo Arañuelo. Además, ve difícil el cierre de las nucleares en Cataluña, donde proporcionan el 60% de la electricidad. 

Y sobre la ruina del hidrógeno verde, el CEO de Endesa ha referido que lleva mucho retraso... Se preveía en el PNIEC que aportaría 50 teravatios-horqa (TWh) de consumo eléctrico en 2030, pero “no va a llegar a 10”, pues toda vía no se ha dado la capacidad para que sustituya al gas o reduzca notablemente su uso y el de otros combustibles fósiles. Y respecto al apagón del pasado 28 de abril, ha insistido en que hubo un problema sistémico que tiene que ver con añadir renovables pero sin acompañarlas de una regulación que permitiera el control de tensión y su frecuencia, y se tenían que haber desarrollado todos estos procedimientos. Por tanto, considera que hubo falta de gestión de control de las tensiones, algo que es tarea de Red Eléctrica, filial de Redeia. “Ninguna central de Endesa ha tenido ni ha causado ningún problema”, ha añadido.

Por cierto, los buenos resultados de 2020 no sólo repercutirán en el dividendo sino que ya lo han hecho en las remuneraciones de los consejeros. Bogas ha cobrado 2,192 millones, un 10,10% más que en 2024. Una cifra que ha sido muy inferior a la de otros colegas de sector, como Josu Jon Imaz, CEO de Repsol, que ha recibido 4,75 millones, un 16,74% más que el año anterior; o Francisco Reynés, presidente y CEO de Naturgy, que ha cobrado 8,429 millones, un 3,46% más.