Adolfo Domínguez (AD) ha disparado sus ventas y ha reducido sus pérdidas en los nueve primeros meses (marzo a noviembre de 2025) de su presente ejercicio fiscal. Eso sí, a medida que avanzaba la sesión bursátil del viernes 16, el entusiasmo inicial del 1% dio paso a la indiferencia (0%), quizá porque ya acumula una revalorización del 12,6% en el último año y de casi el 8% en lo que va de 2026. Claro que en el contexto de la cadena textil orensana no se puede perder de vista que ya no separa propiedad y gestión, como sí hacen otras compañías del sector, tanto españolas (la coruñesa Inditex y la barcelonesa Mango, por ejemplo) como extranjeras (la sueca H&M).
La cadena Adolfo Domínguez ha elevado sus ventas un 2,5%, a 93,3 millones de euros, su mejor cifra en los últimos 12 años, gracias al fuerte tirón internacional (+43,9%) y al aumento de las ventas online (+8,5%). Por regiones, ha disparado sus ventas un 89% en Oriente Medio; y también destaca su evolución de Hispanoamérica (+13,5%), con subidas superiores al 26% en Chile, Colombia, Uruguay y Paraguay; y con México (+6,1%) como su principal mercado en América; y en Europa, destaca el aumento registrado en Francia (+21,7%) y que España aporta el 56,1% de los ingresos. En total, cuenta con 372 puntos de venta en 53 países.
El director corporativo financiero de la cadena textil orensana, Rubén Martín, ha destacado que han rentabilizado al máximo las ventas y la red comercial, “con una notable mejora del margen, del resultado de explotación y una mayor rentabilidad de la red en España, un mercado que seguimos consolidando pese a la tendencia bajista del sector”. El margen de ventas ha ascendido al 6,4%, su mayor nivel en 12 años, y ha contribuido a elevar el resultado de explotación (ebit) al nivel más alto en 16 años.
Al buen ritmo en ventas y rentabilidad, se suma el hecho de que continúa reduciendo pérdidas. Entre los meses de marzo y noviembre del año pasado, lo ha hecho un 18,6%, hasta -1,3 millones, lo que supone su mejor dato en unos nueve meses desde el ejercicio 2013. Y no hay que olvidar que en su primer semestre fiscal, Adolfo Domínguez logró su primer beneficio semestral desde 2010.
Claro que en el contexto de la cadena textil orensana ha cobrado relevancia el aspecto corporativo desde la pasada primavera, pues ya no separa propiedad y gestión. Recuerden que su primer accionista es su fundador, Adolfo Domínguez Fernández, con un 31,514% del capital; quien en mayo de 2020, en plena pandemia del Covid-19, dejó la presidencia en manos de su hija mayor, Adriana Domínguez González, CEO desde mayo de 2018 y que ya tenía funciones ejecutivas desde 2017 en la compañía a la que se unió en 1999 a través del área de comunicación y marca en 1999, como se puede ver en su perfil LinkedIn. La hija mediana, Valeria, es ingeniera y lidera el Comité de Transformación de Digital de AD desde agosto de 2018, y entre marzo de 2011 y noviembre de 2016 fue responsable de la parte digital y del e-commerce, pero también ha estado en otras empresas y hasta ha fundado la consultora Felino, como se recoge también en LinkedIn. Y la hija pequeña, Tiziana, estuvo en la cadena textil entre mayo de 2009 y noviembre de 2022, pasando de directora de Responsabilidad Social Corporativa a directora creativa, después se tomó un tiempo de algo más de tres años para ser artista, y el pasado julio volvió a AD, algo que ya se refleja en LinkedIn.
El pasado mayo, pese a los buenos resultados de su último ejercicio, la cadena textil orensana (creada en 1976, y cuyos orígenes están en la sastrería familiar que tenían los padres del fundador) sorprendió con el cese de Antonio Puente como CEO y Adriana Domínguez pasó a concentrar todo el poder ejecutivo... y lo iría delegando en el nuevo director general. Para este puesto se fichó a Íñigo de Llano en Inditex, donde llevaba trabajando 20 años, pero no ha tenido una trayectoria tan larga en AD, la cual ha finalizado a principios de este año por diferencias de enfoque en la estrategia con el Consejo de Administración (en el que se sientan el fundador y principal accionista, y dos de sus tres hijas -Adriana y Valeria-, entre sus siete sillas). Eso sí, parece que la salida de Íñigo de Llano se produjo el pasado septiembre, como se puede ver en su perfil de LinkedIn, y Economía Digital ha referido que AD inscribió en el Registro Mercantil su revocación del nombramiento como apoderado mancomunado solidario el pasado octubre, pero no ha informado a la CNMV de nada de esto... y De Llano ha constituido la consultora Ardora Studios SL.
A la vista de todo lo anterior, ha quedado patente que ahora AD ya no separa propiedad y gestión, como sí hacen otras muchas empresas de su sector. Recuerden que en el caso de Inditex, su fundador, Amancio Ortega Gaona, se mantiene como el primer accionista, con el 59,294% (un 50,01% a través de su holding inversor Pontegadea), seguido de su primera hija, Sandra Ortega Mera, con un 6,993% (un 5% vía Rosp Corunna-); y su tercera hija, Marta Ortega Pérez, ostenta la presidenta no ejecutiva desde el 1 de abril de 2022. Antes de dicha fecha, su puesto lo ocupaba Pablo Isla, quien llevó las riendas de la compañía y la convirtió en la líder mundial del sector textil, primero como CEO y después como presidente; pero empezó a ceder poder en julio de 2019 con la silla de CEO para Carlos Crespo hasta que el 30 de noviembre de 2021 llegó el sorprendente anuncio del relevo en la cúpula y el poder ejecutivo pasó a manos de Óscar García Maceiras, quien está cumpliendo…
En el caso de Mango, se ha podido ver otra compleja sucesión en una empresa familiar, tras la muerte de su fundador y primer accionista Isak Andic hace poco más de un año tras caer por un desnivel en la montaña de Montserrar, al tiempo que continúa la investigación sobre dicha muerte... y con sospechas sobre su hijo varón, Jonathan, y se han dado problemas entre sus herederos y la ‘viuda’ (Estefanía Knuth). Ante esa trágica muerte, en la cadena textil barcelonesa ha aumentado aún más la separación entre propiedad y gestión: Jonathan Andic Raig dejó el negocio (abandonando la línea masculina de la cadena textil después de 17 años y dando el relevo a su mano derecha, Josep Estol) y optó por dirigir las patrimoniales familiares. Eso sí, la herencia empresarial de Isak Andic se ha repartido a partes iguales entre sus tres hijos -Jonathan, Judith y Sarah-, es decir, el holding Punta Na, que controla el 95% de Mango y los activos inmobiliarios valorados en unos 1.200 millones que posee a través de Punta Na SA. Y en paralelo, Toni Ruiz se ha mantenido al frente de Mango, pues ocupaba el cargo de CEO desde 2020 y ha sumado el de presidente -primero de forma interina (al morir el fundador) y después de forma definitiva- hace un año, desempeñando una gestión bastante buena, y además, es dueño del 5% de la compañía.
Y por último, en la cadena sueca H&M también se ha visto la separación entre propiedad familiar y gestión en los últimos años. El proceso empezó en enero de 2020, cuando Stefan Persson, hijo del fundador (Erling Persson), dejó la presidencia en manos del mayor de sus tres hijos (Karl-Johan), que hasta entonces era el primer ejecutivo, y se decidió nombrar, por primera vez, a una persona ajena a la familia para la silla de CEO… y se eligió a Helena Helmersson, quien trabajaba en la casa desde 1997. Esta última ostentó el cargo hasta enero de 2024, cuando renunció, y se eligió como sustituto a Daniel Ervér, mientras Karl-Johan Persson mantiene la presidencia del Consejo de Administración. Además, la familia Persson lleva años recomprando acciones de H&M y ha alcanzado el 70% del capital y el 85% de los derechos de voto, algo que podría llevar a que la cadena textil sueca deje de ser una empresa cotizada.