Dice CRISTO: "HE VENIDO AL MUNDO A TRAER FUEGO Y QUISIERA QUE YA ESTUVIESE ARDIENDO". Cristo se refiere al Amor de Dios, un fuego espiritual, abrasador que nos purifica y nos hace personas nuevas, portadoras de la paz, de la hermandad y fraternidad. Cristo con su muerte en la Cruz, no con palabras vanas sino con su propia sangre, nos liberó de la esclavitud del pecado y nos hizo libes, EL MURIO PARA QUE NOSOTROS VIVIESEMOS. Y ¿Qué está pasando actualmente? A Cristo, aún dentro de su Iglesia, casi que ni le nombran, y su SACRIFICIO Y MUERTE EN LA CRUZ LA HAN HECHO ESTERIL. Hemos renunciado y hemos abandonado la fe que nos legaron nuestros antepasados. Y con esta actitud suicida, hasta la naturaleza se rebela por nuestra apostasía. Hay que parar y pensar, ¿A dónde vamos por este camino? Esto no es el paraíso terrenal y si nos obstinamos en continuar por este camino, tendremos que sufrir mucho. TODO SER HUMANO TIENE QUE SUFRIR Y SIN CRUZ NO HAY SALVACION. NUNCA ES TARDE, DIOS ES CLEMENTE Y MISERICORDIOSO Y NO SE CANSA DE ESPERARNOS.









