Christine Lagarde, directora del FMI, se equivoca. No, no estamos ante una nueva recesión en mundial, sino ante una nueva recesión de la economía occidental, es decir, del mundo libre.

Los países emergentes, por contra funcionan de miedo: China, India y Brasil presentan crecimientos que en algunos casos de aproximan a los dos dígitos.

Por tanto, nada de crisis mundial, sino crisis, como la de 2007, de Occidente, producto de la codicia especulativa y del apalancamiento codicioso.

Entramos en una segunda ola de la crisis porque hemos caminado en dirección opuesta a la debida. Nos hemos empeñado en salvar a los bancos y en depender de los mercados, cuando lo que debíamos hacer era justamente lo contrario: dejar quebrar a los bancos y dejar caer a los políticos emisores de deuda.

Ahora bien, con un Occidente en crisis y un Oriente creciendo con ganas, se corre el riesgo, grave riesgo, de que se imponga el modelo chino que podríamos definir con la siguiente paradoja: la economía china marcha bien y las economías de los chinos marcha mal.

El modelo de los emergentes es de la asunción, a lo bestia, del modelo capitalista que no libera y, en concreto, un crecimiento competitivo a costa de salarios de miseria. Occidente se impuso como modelo con salarios dignos y un aumento del nivel de vida de toda la población. En Oriente no ocurre eso, ¿verdad?

Eulogio López

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