El gran director chino Zhang Yimou aborda un género como el thriller, del que ya firmó en 1995 La joya de Shangai, para hacer una película en la que muestra su vena más patriótica, algo que no favorece al film.

Durante la década de los años 30, cuatro agentes especiales del Partido Comunista regresan a China después de recibir entrenamiento en la Unión Soviética. Juntos, se embarcan en una misión secreta pero, tras ser entregados por un traidor, los espías se verán amenazados desde que comienza la misión.

Yimou, que durante décadas ha conquistado al público occidental con dramas emotivos llenos de sensibilidad como Ni uno menos o El camino a casa o con películas tan espectaculares visualmente como Hero o La casa de las dagas voladora  firma este  thriller de espionaje ambientado en Manchukuo, un estado títere del Imperio de Japón en China durante la década de 1930, que decepciona por la confusión argumental y por el desfile de personajes asiáticos que resultan fisonómicamente muy similares para el espectador occidental. A lo que hay que añadir que nunca en ninguna película anterior había sido tan poco ecuánime con el conflicto chino-japonés, donde claramente eleva a héroes a los protagonistas chinos.

No obstante, los admiradores de este  cineasta podrán seguir disfrutando en este largometraje de su fantástica manera de dirigir, de una parcela fotográfica preciosa y de una coreografía, en las escenas de acción, que quitan literalmente el aliento.

Para: los que hayan seguido la excelente carrera de este director incluso en títulos menores como éste.