Repsol sonríe en bolsa, con una subida del 3,8%, mientras el Ibex 35 baja un 1,57%. La reacción del mercado no sólo se debe a la subida del petróleo (el barril de Brent ya supera los 99,5 dólares) tras los ataques hutíes a petroleros saudíes en el mar rojo, sino a los buenos resultados del primer semestre, en los que han contribuido los encarecimientos de petróleo y gas, así como un margen de refino un 121% mayor al de hace un año.

La energética que dirige el católico Josu Jon Imaz ha decidido aparcar, por el momento, el debut bursátil del negocio de upstream (Exploración y Producción) en EEUU. Un plan que no se dará este año porque se prefiere seguir apostando por “mejorar la calidad del negocio”, una estrategia que comparte con su socio (el fondo de inversión estadounidense EIG), que controla una participación del 25% desde septiembre de 2022. Recuerden que cuando se conoció la incorporación de EIG se dijo que “se contemplaba una potencial salida a bolsa del negocio, previsiblemente en EEUU, a partir del año 2026, siempre que se den condiciones de mercado favorables”. Ahora ha quedado claro que no parece que haya dichas condiciones, y menos en un contexto de tanta volatilidad en los mercados y en todo lo que tiene que ver con el petróleo en particular, dado que no sólo hay ataques en el mar Rojo, sino también de EEUU a Irán, y que persiste la incertidumbre sobre el estrecho de Ormuz.

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Vayamos a los resultados del primer semestre de Repsol. Las ventas han pasado de 27.733 millones de euros a 33.697 millones, gracias a los mayores precios de crudo y gas, y a la fuerte mejora del margen de refino (que ha pasado del 5,6% al 12,4%). Claro que, al mismo tiempo, la energética ha destinado 2.400 millones para aumentar sus existencias de crudo y productos refinados, contribuyendo a dar tranquilidad respecto a la seguridad de suministro. Además, ha ayudado a mitigar el encarecimiento de los combustibles aplicando descuentos en sus estaciones de servicio, siendo la primera empresa en hacerlo en España (como ya se vio en la primavera de 2022, tras el estallido de la guerra de Ucrania), y los ha ampliado a los fines de semana de este verano.

El resultado bruto de explotación (ebitda) ajustado se ha disparado un 156,5%, hasta 6.135 millones. El ebitda CCS (indicador que mide el resultado de explotación a coste de reposición, eliminando el efecto de la fluctuación de los inventarios) ha crecido un 70,6%, a 5.006 millones.

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Por su parte, el resultado neto ajustado -que mide específicamente el desempeño de los negocios- ha pasado de 1.155 millones a 2.711 millones, lo que supone un 134,7% más que el obtenido en el primer semestre de 2025. El negocio de Exploración y Producción ha aportado 673 millones (+6,7%); el Industrial (o sea, el que incluye las refinerías), 1.683 millones, frente a los 235 millones de hace un año; la división Cliente, 369 millones (+5,1%)... y sigue ganando clientes eléctricos, mientras los de Iberdrola y Endesa descienden; y el negocio de Generación Baja en Carbono (que incluye las renovables), 6 millones, un 40% menos. El resultado neto se ha situado en 2.201 millones, influido por la revalorización de los stocks, lo que ha supuesto superar en un 265% el obtenido en el primer semestre de 2025 (603 millones). 

 

Y a las alegrías en ventas y beneficios, se suma una reducción de la deuda financiera neta en un 20,8%, pasando de 4.630 millones a 3.667 millones. Eso sí, también se debe tener en cuenta que las inversiones han descendido un 17,2%, hasta 1.920 millones. Cabe recordar que en la actualización estratégica que hizo hace unos meses, Repsol anunció que las mayores cifras irían al negocio de Exploración y Producción (donde se quiere seguir mejorando la rentabilidad, al priorizar los proyectos más rentables y modulando el ritmo inversor a la evolución del mercado) y al negocio Industrial. 

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En la conferencia con analistas, Imaz también ha subrayado que en Venezuela ahora se prioriza aumentar la producción de hidrocarburos, reflejando el compromiso de Repsol con el gobierno de este país y el de EEUU. Por ahora, “es momento de aumentar la producción en Venezuela para mejorar la situación social y económica del país, para obtener nuevos ingresos para el país a través de este aumento de la producción, en un win-win”, ha señalado. Y se ha aparcado el debate de la deuda histórica, que hoy no está sobre la mesa, pero el CEO de Repsol se ha mostrado confirado en que las conversaciones “llegarán en el futuro”.