El complejo contexto geopolítico, desde que estalló el conflicto en Irán el pasado 28 de febrero y para el que aún no se atisba ni una negociación clara ni una solución, está teniendo repercusiones económicas e impacto en el sector energético. Un escenario que no es el más propicio para realizar operaciones, pero como se esperaba desde hace unas semanas, Repsol lo ha conseguido. De hecho, puede dar un nuevo paso en su revolución tranquila (apostando por todas las tecnologías, como ha recordado en su última Junta de Accionistas) con su octava venta de renovables al colocar el 49,99% de una cartera de 705 megavatios (MW) eólicos y fotovoltaicos a Masdar por 849 millones de euros.
La compañía que preside Antonio Brufau y dirige el católico Josu Jon Imaz lleva años insistiendo en la rotación de activos operativos, pero sin perder su control, una práctica por la que también están apostando otras colegas de sector. Una rotación que ya asciende a 3.850 MW a través de ocho operaciones y entre sus socios está Pontegadea, el vehículo inversor de Amancio Ortega, fundador y primer accionista de Inditex; y ahora también la emiratí Masdar, que es propiedad de la empresa estatal de energías renovables Taqa, la petrolera Adnoc y el fondo soberano Mubadala (dueño del 61,5% de Moeve -antes Cepsa-).
Este jueves, Repsol ha confirmado la venta del 49,99% de una cartera de 705 MW por 849 millones, pero sin detallar si ha obtenido plusvalías... o no. En concreto, se trata de 13 parques eólicos y seis fotovoltaicos operativos, con un potencial de crecimiento futuro de otros 565 MW a través de la hibridación (proceso por el que se combinan dos más tecnologías y/o se integran con sistemas de almacenamiento). Claro que también hay que tener en cuenta que dichos activos forman parte de la división de renovables, en la que Repsol dio entrada como socios minoritarios, con un 25%, a Crédit Agricole Assurances, la filial aseguradora del primer grupo de banca minorista en Francia, y al fondo suizo Energy Infraestructure Parnerts (EIP) en el año 2022, por lo que ambos también recibirán parte del dinero que abonen los emiratíes.
En el entretanto, Emiratos Árabes Unidos puede continuar con su colonización de Occidente, sobre todo, en el sector energético. Algo que está haciendo aprovechando la rotación de activos que están haciendo Repsol y Endesa, entre otras energéticas, o su acuerdo con Iberdrola para coinvertir en el parque eólico marino británico East Anglia Three y del que adquirió el 49% por 2.000 millones en octubre de 2023. Todo ello, con la vista puesta en alcanzar los 100 gigavatios (GW) en todo el mundo en el año 2030... y en la Península Ibérica ya va por 4,1 GW. Su CEO, Mohamed Jameel Al Ramahi, ha señalado que “España es una de las grandes economías europeas de mayor crecimiento, y las energías renovables están desempeñando un papel fundamental en el impulso de ese crecimiento” y que al adquirir el 49,99% de una cartera renovable que desarrolló y puso en operación Repsol están dando su “apoyo a las ambiciones económicas de España”, ¡qué cara más dura! Masdar invierte cuando el activo ya está en operación y se ha hecho lo más difícil: empezarlo desde cero y asumiendo riesgos. Por su parte, João Costeira, director ejecutivo del negocio de Generación Baja en Carbono de Repsol, ha referido que el acuerdo con la empresa emiratí “supone un nuevo paso adelante en nuestra estrategia para maximizar la rentabilidad, permitiéndonos incorporar a un socio global líder en el sector de las energías renovables, al tiempo que seguimos reforzando el valor de nuestro portafolio de activos de alta calidad”. Además, de la incorporación de socios a carteras de activos, Repsol también ha apostado por alianzas, por ejemplo, con Orsted y Telefónica.
Conviene recordar que Masdar compró Saeta Yield en septiembre de 2024 al fondo Brookfield por 1.200 millones, que anteriormente se lo había adquirido a ACS y el fondo GIP. Asimismo, se hizo con el 49,99% de una cartera de plantas solares de Endesa meses antes.