El PNV y el PSOE se están caracterizando últimamente bastante por un elevado intervencionismo empresarial. Es cierto que en los nacionalistas vascos de derechas suele ser habitual que tengan influencia en las empresas vascas, y al ser socios del socialista Pedro Sánchez desde 2018, le han pegado dicho gusto por la injerencia (se ha visto, sobre todo, en Telefónica e Indra). Por ello, se puede prever que no dejarán caer a Tubos Reunidos, que se fundó en 1892 y tiene su sede social en Amurrio (Álava). Y es que el ingeniero bilbaíno José Antonio Jainaga y Tubacex muestran interés en entrar en la citada compañía.

Lo han hecho a través de una carta de confidencialidad que han enviado a la administradora concursal. Eso sí, tanto el presidente de la siderúrgica vasca Sidenor y del fabricante ferroviario (que volvió a ser vasco hace unos meses) Talgo, como el grupo vasco especializado en producir tubos y aleaciones sin soldadura quieren ver antes las cuentas de Tubos Reunidos, que está en concurso de acreedores y en venta... y se ha visto salpicada por la corrupción sanchista en relación al polémico rescate de 112,8 millones de euros de dinero público (en concreto, del fondo para empresas estratégicas que articuló la SEPI y que se nutrió con fondos europeos) que recibió en 2021... y aún no ha devuelto. Además, acumula una deuda de 263 millones y su sede fue registrada por la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil. 

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Cabe recordar que Tubos Reunidos es un grupo vasco especializado en tubos de acero sin soldadura, por tanto, coincide en parte con el negocio de Tubacex, pero su historia es mucho más antigua. Se fundó en 1892 en Amurrio (Álava) como Tubos Forjados y en 1968 se unió a la filial española de la compañía estadounidense Babcock & Wilcox para dar lugar a Tubos Reunidos. Desde su origen, siempre ha tenido un núcleo duro de accionistas bajo la batuta del antiguo Banco Industrial de Bilbao (actual BBVA) y de familias vascas ligadas al entorno de Neguri (los Ybarra Aznar y los Zorrilla Lequerica están en su Consejo). El banco que preside Carlos Torres controlaba el 24,25% del capital en 2007, pero comenzó una reducción progresiva de su participación que hoy es del 9,958%, ocupando el segundo puesto en el accionariado, tras la Acción Concertada (que ostenta la familia Zorrilla-Lequerica Puig), con el 10,223%. Y tras esta familia y el BBVA, figura Joaquín Gómez de Olea Mendaro (vinculado a la familia Barandiaran Olleros y uno de los fundadores de Elecnor), con un 6,076%, en los registros de la CNMV.

Hasta hace unas semanas, el Consejo de Administración de Tubos Reunidos está formado por nueve miembros (cinco independientes y cuatro dominicales). Los independientes eran: Joaquín Fernández de Piérola Marín, que es el presidente no ejecutivo del grupo; Ana Muñoz Beraza; Jesús Pérez Rodríguez-Urrutia; Teresa Quirós Álvarez; y Carmen Motellón García. Por su parte, los consejeros dominicales son: Emilio Ybarra Aznar, vicepresidente y representando de su participación y la de su familia (a través de distintos vehículos posee un 6,74%); Alfonso Barandiarán Olleros, en representación de Joaquín Gómez de Olea Mendaro; Enrique Migoya Peláez, en nombre del BBVA; y Leticia Zorrilla de Lequerica Puig, en representación de Acción Concertada, o sea, de su grupo familiar. Sin embargo, ahora dicho Consejo cuenta con ocho miembros, pues el independiente Jesús Pérez Rodríguez-Urrutia dimitió al ser investigado y revelarse su reunión con Santos Cerdán y Leire Díez en la sede del PSOE para pedir un aplazamiento de los pagos a la SEPI, cuya presidenta, Belén Gualda, ha sido imputada junto a más de una veitena de cargos. 

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Por su parte, Tubacex se creó en 1963 y tiene su sede en Llodio (Álava). Entre sus accionistas, destaca el empresario José María Aristrain, con un 11% del capital. Le siguen: el empresario Ángel Soria, dueño de la socimi Torre Rioja, con un 5,006%; Itzarri, la gestora de los planes de pensiones de los funcionarios vascos, con un 3,215%; la familia Urquijo a través de la gestora de activos Muza Gestión, con un 3,132%; y la sociedad de gestión patrimonial EDM, con un 3,041%. En las últimas semanas ha cerrado el convenio colectivo para el periodo 2025-2029 para los 600 trabajadores de sus dos plantas vascas (situadas en Laudio y Amurrio), pero inmediatamente después ha anunciado un ERTE por el impacto que el cierre del estrecho de Ormuz está teniendo en su planta de Abu Dabi, provocándole problemas de suministro. Este impacto ya se notó en sus resultados del primer trimestre, donde el beneficio neto cayó más de un 80%, pasando de 7,9 millones a 1,3 millones. Sin embargo, las consultas del citado ERTE -que duraría entre este mes de julio y hasta febrero de 2028- se han cerrado sin acuerdo con el sindicato vasco ELA, que ha anunciado que presentará un recurso en contra. 

Tubacex está presidida por Manuel Moreu y su CEO es Josu Imaz Murguiondo (no confundir con Josu Jon Imaz, primer ejecutivo de Repsol). Ahora el grupo vasco de tubos y aleaciones sin soldadura está interesado en Tubos Reunidos, al igual que Jainaga,... y sus ofertas podrían ser acompañadas por el Gobierno vasco, como ya se ha visto en Talgo o el Ayesa Digital. Y es el Ejecutivo que lidera el lehendakari, Imanol Pradales, podría hacerlo a través de instrumentos financieros (por ejemplo, el fondo vasco Finkatuz) o de las cajas de ahorros vascas o sus correspondientes fundaciones bancarias.