Este jueves, ha vuelto a quedar patente que es clave la prorroga de las centrales nucleares en España, porque se necesita dicha energía y no la demagogia del Gobierno. En la jornada ‘El papel de la energía nuclear en la competitividad industrial’, organizada por Deloitte y la CEOE, no sólo se ha conocido un interesante informe sobre la importancia de dicha energía para la competitividad industrial, sino que se han podido escuchar muchas voces a favor de su prórroga. Entre ellas, Ignacio Araluce, que ha criticado que España apueste por la transición energética para no emitir CO2, como el resto del mundo, pero quiere cerrar las nucleares, lo que provocaría 14 millones de toneladas de CO2 más al año.

El presidente de Foro Nuclear (asociación que agrupa a la industria nuclear española) se ha preguntado “¿qué es lo que no cumplen las centrales nucleares españolas de lo que se pide?”. Asimismo, ha aprovechado para recordar que es una energía que genera electricidad sin emitir CO2, “más barata y estable, que es inercial y síncrona” (dos aspectos que se valoran mucho tras el apagón del pasado 28 de abril) y “encima España cuenta con unos activos que sólo con el 5% de la potencia instalada del país generan el 20% de la electricidad. Y si su cierre encarecerá el coste energético para la industria, como ha advertido Deloitte en un informe, y para el resto de consumidores, “no tiene mucho sentido”. Ojalá lo tenga en cuenta la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen. En especial, cuando reciba el informe que está realizando el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) sobre la petición de prórroga de la central nuclear de Almaraz, y tenga que tomar una decisión. Araluce ha añadido que Almaraz “es mi niña (la puso en funcionamiento en 1988 y la dirigió durante más de dos décadas), la dejé maravillosa, pero ahora lo está aún más y en todas partes la han catalogado como excelente”, al tiempo, que su gemela en EEUU (North Anna) ya tiene autorización para funcionar 80 años y también otras centrales de dicho país e incluso algunas están pidiendo operar hasta 100 años.

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Por su parte, Carlos Reinoso, portavoz de la Alianza por la Competitividad de la Industria Española, ha referido que “deberíamos tener una política energética al servicio de la industria”. Y en este contexto, considera que se debería tener en cuenta la neutralidad tecnológica, algo que también defiende, entre otros, Antonio Garamendi, presidente de la CEOE, al apostar por “menos ideología y más tecnología”. Otro aspecto importante para Reinoso es la aportación de la nuclear al mantenimiento industrial por la seguridad de suministro y los costes energéticos, y advierte que el apagón del pasado 28 de abril provocó que “algunas grandes instalaciones industriales estuvieran apagadas más de un mes” y también “muchos consejos de administración de multinacionales evaluaron inversiones en España por el riesgo de un nuevo apagón”. Para Reinoso, el coste energético es clave, como ya lo apuntó Enrico Letta en su informe, pues o “hay soluciones para que haya energía asequible o no vamos a transformar o descarbonizar la industria”. Y por todo ello, ve como una oportunidad que España se replantee el calendario de cierre nuclear.

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Para Manuel Argüelles, director general de Energía y Minas de la Generalitat Valenciana, “la central de Cofrentes es la más bonita de todas, aunque todo el parque nuclear español está en la línea de excelencia” y “el PNIEC es una colección de buenas intenciones y deseos, donde lo único que hay seguro es que la nuclear se cierra, y punto”. Sin embargo, desde 2019 han pasado muchas cosas... y debería haber cambio sobre el cierre de las nucleares porque “tenemos la oportunidad de ser independientes y soberanos energéticamente con las renovables, apoyándonos en el proceso con la nuclear porque las renovables son intermitentes y aún no hay el almacenamiento necesario”. Y tras ver el error que ha cometido Alemania, Argüelles, subraya que “el papel de la energía nuclear es básico y vital en un camino para que España sea independiente energéticamente y contribuirá a reducir emisiones, y debe haber sentido común en este camino”. Eso sí, ha recalcado que las empresas propietarias de las centrales no pueden soportar tanta carga impositiva a la nuclear y se debe cumplir lo pactado (por ejemplo, la tasa Enresa no debería haber subido por encima de lo que se acordó en 2019).

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Y por último, Antonio Garamendi, presidente de la CEOE, ha señalado que “todas las energías son necesarias por la garantía de suministro” y se debe implantar el Green Deal “haciendo las cosas como hay que hacerlas y con planteamientos de futuro reales”, pero apostando por la neutralidad tecnológica. Al hilo de esto, ha referido que, por ejemplo, en el sector del cemento, la adaptación de cada planta cuesta entre 700 y 900 millones. Asimismo, ha recordado que la Unión Europea ha dicho que la energía nuclear es una tecnología verde y en España “es necesaria, y tras el apagón, es aún más necesaria, porque está en base, hace que el precio pueda ser más razonable y contribuye a la competitividad”. Por todo ello, el presidente de la CEOE no entiende que aún no se haya decidido la prórroga de la central de Almaraz y ha subrayado que “no se pueden poner unos impuestos que hacen inviable la producción por una visión ideologizada”. Además, ha recordado que se habla mucho de la Agenda 2030 pero tanto del Plan 20-20-20 que tenía la UE para 2020 y que en España la industria supone el 16% (incluyendo el sistema eléctrico, y el 11% sin este), lejos del 20% que se fijó como objetivo para 2020,... y en lugar de trabajar para lograrlo “se va en dirección contraria”. 

Al hilo de la petición de prórroga de la central de Almaraz, a la espera del informe del CSN (que tiene de plazo para elaborarlo hasta septiembre, aunque parece que podría tenerlo listo en torno a mayo) y que después se envía al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico para que se tome una decisión, Araluce ha señalado que “cuanto antes fuera mejor, porque Almaraz debe prepararse para el siguiente ciclo” y “un Gobierno responsable debería decidir cuanto antes”. Por su parte, Argüelles ha afirmado que “ya vamos tarde... y me consta que para preparar combustible y personal se ha cruzado la línea roja”, aunque “están preparados para seguir pero no precisamente porque les hayan dado tiempo para hacerlo”.

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