Ignacio Araluce, presidente de Foro Nuclear (asociación que agrupa a la industria nuclear española) ha vuelto a defender el papel de las centrales nucleares españolas no sólo por la energía que producción, sino también por la importante industria que han generado y por convertir a nuestro país en uno de los que posee un mayor conocimiento nuclear en todo el mundo. Además, ha subrayado que dan “tranquilidad” en conflictos internacionales como el de Irán.

En el Senado, en la comisión de investigación sobre el apagón del pasado 28 de abril, el presidente de Foro Nuclear ha señalado que la energía nuclear da tranquilidad porque el mercado del uranio es mucho más abierto y depende de países que no están estresados geopolíticamente, además, no se ve afectado por los cuellos de botella en la producción con combustibles fósiles (petróleo y gas). Y sin olvidar que es una energía sostenible y limpia, que reduce emisiones de CO2, y asegura la estabilidad del suministro eléctrico.

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En el caso de España, Araluce ha recordado que las centrales nucleares generan el 20% de la electricidad con sólo un 5,5% de la potencia instalada, y “evitan del orden de 30 millones de toneladas de CO2”. La nuclear “cumple con todas las condiciones que queremos y por eso el mundo en este momento ha reaccionado para crear nuevas centrales nucleares”, algo que también se está viendo en la Unión Europea, y en breve, la Comisión Europea va a presentar un proyecto de una alianza industrial europea para desarrollar reactores modulares pequeños (SMR, por sus siglas en inglés), junto con el alargamiento de vida de los actuales reactores, con una inversión estimada de unos 240.000 millones de euros.

En nuestro país, aún se mantiene el calendario de cierres progresivos de nucleares que se pactó en 2019, pero Araluce ha vuelto a insistir en que se replantee el plan porque “han transcurrido siglos desde el punto de vista energético del año 2019 a ahora”. “Estamos jugando con fuego, porque la energía es la base de todo. Con la energía no se juega”, ha subrayado, recordando que el cierre nuclear podría suponer un coste de 23 euros/megavatio-hora (MWh) para el ciudadano y de 32 euros/MWh para la industria, y también aumentarían las emisiones.

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El contexto no es baladí ni tampoco que en los últimos años han ido creciendo las voces a favor de la prórroga de las nucleares españolas, mientras el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) estudia la solicitada por Almaraz hasta 2030. La semana pasada, José Bogas, CEO de Endesa, defendió que la nuclear se alargue diez años más, e Ignacio S. Galán, presidente ejecutivo de Iberdrola, fue más allá y dijo que pedirá la prórroga de todas las centrales, a 60 años, e incluso a 80. Este mismo jueves, la Sociedad Nuclear Española (SNE) ha destacado los “muy buenos” resultados de las centrales españolas en 2025 y ha pedido que se mantengan. Además, Araluce ha insistido en defender la nuclear también ante la necesidad de que haya una energía síncrona inercial y casi autóctona, sin dependencia, y más ante el bajo nivel de interconexiones, y que la nuclear es un buen complemento de las renovables. 

Eso sí, el presidente del Foro Nuclear ha recordado que las centrales nucleares tienen una excesiva carga de impuestos que no afrontan otras energías, pues pagan de media 18 euros por cada megavatio-hora producido, a lo que hay que sumar otros 10,30 euros por los residuos a través de la tasa Enresa. Una gran carga fiscal que supone una barrera de entrada que hace “imposible” a las nucleares operar en el mercado cuando hay una penetración de renovables que bajan el precio... como se vio ayer al quedar fuera del mercado eléctrico la unidad II de Almaraz.

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En relación al apagón, Araluce ha recordado que es Red Eléctrica (filial de Redeia) la que gestiona la operación del sistema eléctrica, pero su presidenta, Beatriz Corredor, insiste en decir que no tuvo culpa de lo que pasó el pasado 28 de abril y en apuntar a las eléctricas. Eso sí, desde Endesa e Iberdrola se han defendido y apuntan claramente a Red Eléctrica como la culpable. Además, Araluce ha referido que “ni mucho menos” hubo que desviar mucha energía para mantener los núcleos de las centrales nucleares estables como dijo el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, sino que cada unidad tomó cantidades pequeñas.