• Pero dicho sea todo: se pone a investigar porque le han llegado las denuncias de las asociaciones agrarias.
  • El problema afecta a un sector estratégico, pero con la principal empresa, Deoleo, en manos de un fondo de riesgo.
  • Las denuncias contra DIA se entienden rápido: el aceite no puede ser una excusa para ganar cuota de mercado.
  • Las cadenas de distribución hicieron lo mismo con la leche -otro producto básico- en perjuicio de los agricultores.
Las denuncias presentadas contra DIA por la venta a pérdida de aceite de oliva no han caído en saco roto. La Agencia de Información y Control Alimentarios (AICA), dependiente del Ministerio de Agricultura, se ha puesto ya a trabajar e investigará a la cadena de distribución que preside Ana María Llopis (en la imagen). Las denuncias han partido esta vez de asociaciones como la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA), Asaja o la COAG y de la industria envasadora. La decisión de DIA perjudica al sector, mientras la cadena de distribución se beneficia al ampliar cota de mercado: atraer clientes. No deja de ser una práctica de dumping comercial. No es la única denuncia presentada en ese sentido este año y por el mismo motivo, aunque el foco está puesto ahora en el último anuncio de DIA con una oferta a 2,19 euros el litro de aceite de oliva. Y ¿por qué a pérdida? Porque el precio medio en origen en el último año está entre 2,75 euros y 3,10 euros. La oferta de DIA se sitúa así por debajo de los costes reales y eso, según la ley de cadena alimentaria, requiere un acuerdo previo con las envasadoras. De ahí la investigación. Esa oferta está en la portada de último folleto de La Quincena de los Preciazos, vigente desde el 25 de agosto al 7 de septiembre. El precio a 2,19 euros/litros es reincidente: se repite la oferta lanzada en junio, lo que provocó la apertura de otro expediente de la agencia AICA. La cuestión se agrava si tenemos en cuenta que el aceite de oliva es un producto básico, como la leche, que también ha sido objeto de la misma burla por parte de las cadenas de distribución en perjuicio de los ganaderos. Se agrava, en el caso de DIA, porque ya firmó un pacto con Agricultura para no vender por debajo de los costes en origen. Y eso, también levanta suspicacias para pensar si el contenido es lo que anuncia: aceite de oliva. Pero si ampliamos más el foco, llegaríamos al sector del aceite de oliva en sí, en el que el Ministerio de Agricultura tampoco ha cumplido. Ha tenido la oportunidad de entrar en el capital de Deoleo -a través de la SEPI- y no lo ha hecho. Y Deoleo no es una empresa cualquiera, sino la aceitera más grande del mundo en un mercado estratégico para España. Paradójicamente, está controlada por un fondo británico de capital riesgo, CVC y el valor en bolsa, a fecha de hoy, apenas llega a 243 millones de euros. No sólo eso: ha dejado solo al núcleo bancario español, que mantienen, con el 21,47% Unicaja, Caixabank y Kutxabank. Es lo único que queda de su españolidad. Las razones para la entrada del Estado en el capital de Deoleo parecen obvias: hay intereses en juego de empresas italianas, las subvenciones públicas a ese sector, y tener algún control de una materia prima, del que dependen miles de familias españolas. Miriam Prat [email protected]