Sr. Director:
Quisiera manifestarle mi acuerdo con el editorial del día de ayer en relación con la manifestación convocada para el 17 de octubre.

Mucha gente de mi entorno está dudando si acudir o no a la manifestación dado el cariz que están tomando los acontecimientos. En mi caso, por el momento, me inclino por no ir.

Considero que se está enfocando esta manifestación única y exclusivamente en contra de la nueva ley que prepara el Gobierno y no en contra del aborto. Me da la impresión de que muchos (incluidos los convocantes de dicha manifestación) están cometiendo el error de enfocar la lucha contra una ley que -al menos en el número de muertes- no va a cambiar mucho las cosas. El objetivo de cualquier persona que esté en favor de la vida debe ser acabar con cualquier legislación despenalizadora de este horrendo crimen. 

Se podría decir que el primer paso es parar la nueva ley y luego ir más allá pero, por lo menos a mí, esa estrategia no me resulta creíble. 

Por varias razones: 

-porque si eso es así hay que decirlo claramente, sin dejar lugar a la duda. Cosa que no está ocurriendo desde el momento en que los convocantes de la manifestación han dado claras muestras de querer contar con el PP pase lo que pase, haga lo que haga y diga lo que diga: por ejemplo, pidiéndole que cambie de fecha un acto de partido previsto para la misma fecha. Y el PP, en boca de su presidente, ya ha dejado de lado su ambigüedad y ha dicho que está a favor de mantener la actual legislación... A la vez dice que apoya la manifestación ¿? Si los convocantes no se desmarcan de este apoyo, estarán dando su apoyo tácito a la estrategia del PP (nueva ley no, ley actual sí).

-porque cuando no se planteaba ninguna ampliación de la ley no se han organizado movilizaciones ni manifestaciones masivas en contra del aborto como se está haciendo ahora. Hablando claro, cuando gobernaba el PP nadie -o casi nadie- se manifestaba en contra del aborto.

-y también porque la experiencia demuestra que durante casi 30 años de aborto en España, no se ha avanzado nada con estas medias tintas sino que no ha dejado de aumentar el número de muertes. Sobre todo las que no entran en las estadísticas; las causadas por la píldora del día después que, no lo olvidemos, introdujo el PP en España.

Resumiendo, el PSOE es abortista y el PP también es abortista.

Cada uno que extraiga sus propias conclusiones...

Juan Rubio Sánchez

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