• Efectivamente, es una manera rápida de deshacerse de las viviendas, pero los fondos los adquieren a precios irrisorios y, lo que es peor, los pisos 'vuelven' al mercado encarecidos.
  • Europa insta a la SAREB a que maximice sus resultados financieros y a que contribuya al adecuado funcionamiento del mercado inmobiliario español.
  • Justo lo que no está haciendo.

Nueva llamada de atención al 'banco malo' español. Esta vez, el encargado ha sido el tándem formado por la Comisión Europea (CE) y el Banco Central Europeo (BCE) -dos de los tres miembros de la Troika (falta el FMI)-, el que ha puesto en solfa la estrategia llevada a cabo por la SAREB de vender grandes paquetes de activos a fondos buitre.

"La SAREB deberá proseguir sus esfuerzos para afrontar el desafío de deshacerse de su importante cartera de activos con el fin de maximizar sus resultados financieros y contribuir al adecuado funcionamiento de los mercados inmobiliarios en España en general", afirma la nota remitida este martes a los medios.

Es decir, colocar grandes paquetes de activos  a fondos buitre permite, efectivamente, vender más rápido esos activos, pero no cumple con las dos condiciones que señalan las autoridades europeas.

Para empezar, si algo caracteriza a los fondos buitre es que logran comprar a precios manifiestamente bajos para luego vender esos mismos activos a precios más elevados y así conseguir rentabilidades altas. En otras palabras: cuando la presidenta de la SAREB, Belén Romana (en la imagen), coloca un paquete de viviendas a un fondo buitre, lo hace a un precio tan bajo que choca con la exigencia de "maximizar sus resultados financieros".

Por otro lado, y esto es peor que lo anterior, esos activos 'vuelven' al mercado, pero con una pequeña diferencia: lo hacen a precios más altos. Ya saben, los fondos no actúan por amor al arte. Y esto nos lleva al segundo incumplimiento: el deber de contribuir al adecuado funcionamiento del mercado inmobiliario. Y el adecuado funcionamiento implica, de entrada, pinchar la burbuja. Y esta no es la manera.

Pablo Ferrer

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