Estamos en los días más importantes para un cristiano, en los que se celebra la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo. Unas fechas señaladas que no son ajenas para la industria chocolatera, en especial, a través de los huevos de Pascua, que representan la piedra del sepulcro de Cristo y la vida escondida en su interior y lista para abrirse, siendo así símbolo de su resurrección y de una nueva vida, ofreciendo salvación y esperanza para toda la humanidad.

La tradición de los huevos de Pascua tiene siglos de historia y también se nutrió de la idea simbólica del huevo en numerosas culturas como germen de vida, fertilidad, esperanza y renacimiento. Dentro del cristianismo, parece que el origen se encuentra cuando María Magdalena fue a predicar por el sur de Francia. En su viaje, tuvo ocasión de reunirse en Roma con el emperador romano Tiberio, quien al verla llegar con un huevo y escuchar el mensaje de que Jesús había resucitado, se burló de ella diciendo: “Un hombre puede volver de la muerte tan fácilmente como el huevo que tiene en su mano puede volverse rojo”. Acto seguido, el huevo se volvió rojo. Desde entonces, se extendió la tradición y el huevo se convirtió en símbolo de la resurrección de Jesús y en un regalo entre amigos y familiares, también se regalaba a los niños durante las celebraciones.

En la Edad Media, el papa Julio III prohibió consumir huevos durante la Cuaresma asemejándolos a la carne roja, hasta la Pascua. Al no haber frigoríficos, se extendió la costumbre de cubrirlos de cera para preservarlos mejor y que sirviera de soporte para el colorido con el que los decoraban. De hecho, hoy día, en algunos países (por ejemplo, Alemania), los huevos se cuecen y se decoran el Jueves Santo para luego buscarlos, romperlos y comerlos el Domingo de Resurrección.

Hoy día, en algunos países (por ejemplo, Alemania), los huevos se cuecen se decoran el Jueves Santo para luego buscarlos, romperlos y comerlos el Domingo de Resurrección

 

A principios del siglo XIX, el químico y chocolatero holandés Coenraad Johannes van Houten descubrió cómo tratar los granos de cacao con sales alcalinas para hacerlos más dulces y fáciles de disolver en agua, y cómo extraer la manteca de cacao. Después, otros descubrimientos llevaron a la extracción de chocolate puro en polvo, que se moldeaba fácilmente. En 1819, François Louis Cailler instaló la primera fábrica suiza que transformaba chocolate en una pasta manipulable en una máquina especial. Un año más tarde, se vio por primera vez un huevo cubierto por una especie de frágil pasta de azúcar, luego en Francia se fue perfeccionando la técnica y se empezó a añadir manteca de cacao a la masa, dando comienzo al modelaje del chocolate y fabricación de huevos de chocolate enteros en dicho país y en Alemania. Otras fuentes apuntan que en el siglo XVIII en Turín (Italia) había prototipos para fabricar huevos de chocolate vacíos que contenían pequeñas sorpresas.

En 1873, el empresario chocolatero Joseph Fry hizo los primeros huevos de Pascua de chocolate en Inglaterra y luego siguió elaborándolos la empresa británica Cadbury (hoy pertenece a Mondelez International) con una sorpresa en su interior. Con el paso del tiempo, a los huevos se unieron otras figuras de chocolate como regalo de Pascua, por ejemplo, los conejitos de chocolate: su origen se encuentra en el siglo XVII en Alemania, donde documentos mencionaban un conejito o liebre llamado Osterhase que regalaba huevos de colores a los niños que se habían portado bien. La costumbre se fue extendiendo a otros países (Suiza, Austria, Países Bajos…) e incluso un siglo más tarde cruzó el océano Atlántico y llegó a EEUU de la mano de los inmigrantes alemanes, y fue ganando popularidad. Desde 1878, los presidentes estadounidenses y sus familias celebran cada Lunes de Pascua una tradicional carrera de huevos por el jardín de la Casa Blanca, donde los niños hacen rodar huevos con cucharas de madera y pueden ganar huevos de Pascua de chocolate y pequeños premios.

En 1873, el empresario chocolatero Joseph Fry hizo los primeros huevos de Pascua de chocolate en Inglaterra y luego siguió elaborándolos la empresa británica Cadbury con una sorpresa en su interior. Con el paso del tiempo, a los huevos se unieron otras figuras de chocolate como regalo de Pascua

 

A todos estos dulces se suma la rosca de Pascua, un tipo de pan dulce tradicional que nació en Bolonia (Italia) para complementar al huevo de Pascua, simbolizando la resurrección de Cristo y la vida eterna por su forma circular, la cual representa el amor infinito de Dios y la corona de espinas. Con el tiempo, cada país fue creando su propia variedad con algunos cambios, en España surgió la mona de Pascua, cuyo nombre procede del término árabe munna (“provisión de la boca”) y era un bollo dulce que regalaban los moriscos a sus señores. Hoy se trata de un bollo tierno tipo brioche, aromatizado con cítricos y agua de azahar, y decorado con huevos duros o de chocolate, que los padrinos regalan a sus ahijados el Domingo de Pascua, sobre todo, en Cataluña, Valencia y Murcia. A lo largo del siglo XIX, con la popularización del chocolate en la repostería, se empezaron a sustituir los huevos duros por otros de chocolate y más adelante, se fue evolucionando hacia figuras más artísticas de chocolate que representan casitas, pelotas de fútbol, personajes de dibujos animados, etc.

Grupo Ferrero lleva 80 años endulzando sin ocultar su fe católica. El grupo italiano especializado en dulces y chocolates surgió en Alba, en la región del Piamonte, donde en los años 40 del siglo XX (concretamente en 1946), el matrimonio formado por Piera y Pietro Ferrero transformó una pastelería en una fábrica, siendo la primera empresa manufacturera de Italia tras la Segunda Guerra Mundial. Pietro fue el inventor de Nutella, una famosa crema de cacao y avellanas, aunque no llegó a ver su comercialización, la cual empezó en 1964, años antes que la española Nocilla (1967).

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Su hijo y maestro chocolatero, Michele, decidió producir también en el extranjero, se casó con Maria Franca Fissolo y profesaba un ferviente catolicismo. Prueba de ello se ve en el diseño del famoso bombón Ferrero Rocher (creado en 1982), que recuerda a la cueva donde se apareció la Virgen María a Bernadette Soubirous en Lourdes (Francia). Al lado de dicha cueva se levantó un santuario que solía ser visitado por Michele Ferrero y su familia, y donde llevó a algunos directores de la empresa y hasta organizó alguna visita para sus empleados. Además, puso una estatua de la Virgen María en los 14 centros de producción que entonces tenía el grupo en el mundo y en el 50 aniversario afirmó: “Debemos el éxito de la Ferrero a Nuestra Señora de Lourdes; sin ella podemos hacer bien poco”.

 

Hoy, el grupo está dirigido por la tercera generación familiar (Giovanni Ferrero, nieto de los fundadores, es el presidente ejecutivo), tiene 36 plantas de producción, más de 48.000 empleados, opera en mas de 50 países y sus productos se disfrutan en más de 170 países. Y sigue endulzando también las fiestas cristianas, por ejemplo, a través de su colección de Pascua con las marcas Ferrero Rocher y Kinder, combinando la tradición de regalar chocolate con la innovación y la diversión para disfrutar con familia y amigos. Este año lo hace con ediciones especiales de chocolate premium: Ferrero Rocher Deco Eggs, unos cofres de chocolate con detalles dorados y diferentes diseños; Ferrero Rocher Huevo Flama, un huevo de chocolate con envoltorio dorado y que en su interior esconde tres bombones; y Ferrero Rocher Golden Eggs, pequeños huevos de chocolate. Por su parte, Kinder lanza novedades, como: Kinder Gran Sorpresa, con nuevas licencias (Hot Wheels, Barbie, Mickey Mouse & Friends, Frozen, Spider-Man, One Piece y Harry Potter); Kinder Figura Cava Gallina, una figura de chocolate con leche con forma de gallina; Kinder Mini Friends, pequeños formatos de chocolate con leche; Kinder Mix Cesta Conejo, una selección de productos en un divertido formato de cesta; Kinder Balls, pequeñas bolas de chocolate.

Pascua es uno de los momentos de mayor actividad para la industria chocolatera junto a la campaña de Navidad. De hecho, puede llegar a suponer en torno al 10% de los ingresos anuales

 

El Grupo Lacasa también mantiene la tradición de regalar huevos o figuras de chocolate por Pascua, uno de los momentos de mayor actividad para la industria chocolatera junto a la campaña de Navidad. De hecho, la campaña de Pascua puede llegar a suponer en torno al 10% de los ingresos anuales de la industria, según estimaciones del sector. Lacasa apunta que más allá del impacto económico, la Pascua mantiene una fuerte dimensión cultural y familiar en nuestro país, donde regalar huevos o figuras de chocolate sigue siendo una tradición especialmente vinculada a los niños y a las celebraciones de Semana Santa.

Esta empresa de origen familiar, fue fundada en 1852 en Jaca (Huesca) por Antonio Lacasa, bisabuelo de los actuales propietarios. En sus inicios la actividad se centró en la producción de chocolate y a lo largo de los años, fue expandiéndose internacionalmente y diversificando su porfolio, dedicándose también a dulces infantiles, turrones, bombones y caramelos.

Este año, Grupo Lacasa ofrece distintos productos en su colección para celebrar la Pascua. Entre ellos: grandes huevos Lacasa de chocolate negro, con almendras o avellanas tostadas recubiertas de chocolate en su interior; un huevo de chocolate con leche, con doble sorpresa (una bolsita de fresas de Fini y Lacasitos) en su interior; un huevo de chocolate con leche y Conguitos originales en su interior; un huevo de chocolate con leche y con pequeños huevos de Conguitos con crema de cacahuetes dentro; huevo de Lacasitos, un huevo de chocolate con leche y chocolate blanco que contiene doble sorpresa (tres lacasitos y una sorpresa coleccionable); Lacasitos Eggs, unos pequeños huevos rellenos de chocolate con leche y cubiertos de una fina capa de azúcar de colores; y unas figuritas de chocolate con leche y Lacasitos.

Grupo Lacasa apunta que más allá del impacto económico, la Pascua mantiene una fuerte dimensión cultural y familiar en nuestro país, donde regalar huevos o figuras de chocolate sigue siendo una tradición especialmente vinculada a los niños y a las celebraciones de Semana Santa

La compañía suiza Lindt & Sprüngli también quiere endulzar en la Pascua. Su origen se sitúa en 1845, cuando el pastelero David Sprüngli-Schwarz y su hijo Rudolf Sprüngli-Ammann abrieron una pequeña pastelería en Zúrich y empezaron a ofrecer por primera vez chocolate con forma sólida. En paralelo, en Berna, Rudolphe Lindt abrió su pastelería Lindt & Sons en 1879 y empezó a experimentar, un día se fue sin apagar la máquina que elaboraba la pasta de cacao durante todo el fin de semana y al volver el lunes tenía una textura extrafina y fundente, y un sabor nunca antes logrado… y así descubrió un nuevo sistema de conchaje que cambió el chocolate para siempre. Rudolf Sprüngli-Ammann se jubiló en 1892 y dividió sus negocios entre sus dos hijos: David Robert recibió las dos pastelerías y Johann Rudolf recibió la fábrica de chocolate. Este último había reconocido el talento de Rudolphe Lindt y daba vueltas a la idea de trabajar juntos, pero no se encontraron hasta 1899, cuando Lindt no lograba cubrir la creciente demanda de su cremoso chocolate, por lo que aceptó vender la marca y su receta secreta con la condición de seguir involucrado en el negocio… y la colaboración duró hasta que Sprüngli asumió el control total.

 

A pesar de la Primera Guerra Mundial, la industria del chocolate en Suiza siguió creciendo y en ello contribuyó Lindt & Sprüngli. La Segunda Guerra Mundial supuso dificultades, pero la compañía logró mantener sus estándares de calidad y celebrar su centenario. Luego, sus maestros chocolateros suizos querían crear algo realmente celestial para levantar los ánimos de los consumidores y en 1949 dieron con un chocolate tan suave que podía compararse con el aspecto del oro fundido, y lo denominaron Lindor (Lindt + or -oro en francés-), primero lo usaron en tabletas y 20 años lo dieron forma en sus icónicos bombones. En 1952, nació su famoso conejito de chocolate (Lindt Gold Bunny) de la mano de un maestro chocolatero y su hija: durante la comida familiar de Pascua, la niña vio un conejito saltando en la hierba, pero cuando salió a jugar con él, se había ido… y al ver su disgusto, su padre decidió crear un conejito que siempre pudiera encontrar en Pascua gracias a su campanita. Así nació Lindt Gold Bunny, un conejito de chocolate, cuidadosamente envuelto en papel de aluminio dorado, con un lazo rojo y una campanilla, convirtiéndose en un icono de Pascua.

El Lindt Gold Bunny fue creado por un maestro chocolatero y su hija: durante la comida familiar de Pascua, la niña vio un conejito saltando en la hierba, pero cuando salió a jugar con él, se había ido… y al ver su disgusto, su padre decidió crear un conejito que siempre pudiera encontrar en Pascua gracias a su campanita

Lindt & Sprüngli es la marca líder mundial en chocolate premium y también tiene otros productos para celebrar esta fiesta cristiana. Entre ellos, hay: unos divertidos paraguas con forma de zanahoria de chocolate con leche, insectos de chocolate en forma de mariquitas y abejas, un pollito de chocolate con leche, mini huevos Lindor, un gran huevo de chocolate con leche Lindor y también una versión más pequeña.