Un día más, se vuelve a constatar lo urgente que es aumentar la inversión en redes eléctricas en nuestro país, y cada vez está más cerca de convertirse en una emergencia nacional. Y es que no sólo debe elevarse por la saturación que presentan, sino también para el despliegue de nuevas industrias, como los centros de datos, y así no lastrar la electrificación ni la construcción de viviendas.
En los últimos días se han dado varios avisos sobre las redes en España. En primer lugar, en boca de Ditte Juul Jorgensen, directora general de Energía de la Comisión Europea, quien pidió a nuestro país no sólo rebajar sus impuestos de la luz, sino también acelerar en la tramitación de proyectos de desarrollo de redes y almacenamiento. “Hemos invertido muy bien en renovables, pero no lo hemos sabido conjugar con las inversiones en almacenamiento e infraestructuras”, subrayó.
A este aviso se sumó uno segundo en boca del multimillonario filántropo Bill Gates, fundador de Microsoft (de la que sigue siendo accionista y asesor), quien advirtió sobre el cuello de botella en las redes en España y en el resto de la Unión Europea… de cara al despliegue de centros de datos. Gates lo hizo en una reunión secreta que mantuvo con directivos de energéticas y políticos.
A los anteriores, ahora se suman las advertencias desde el Foro Económico Mundial que se está celebrando en Davos (Suiza). Entre ellas, la de Ignacio S. Galán, presidente ejecutivo de Iberdrola, quien ha recordado que las redes son la columna vertebral del sistema eléctrico, y ha advertido que tras años de fuertes inversiones en nueva generación, “ahora necesitamos redes capaces de absorber toda esa energía y llevarla a consumidores e industrias de forma segura y competitiva". Además, ha alertado de que sin redes e interconexiones suficientes la electrificación no podrá avanzar. Por ello, Galán ha reclamado que se prioricen proyectos críticos, la agilización de permisos y remuneraciones adecuadas que atraigan capital hacia actividades reguladas esenciales para la transición. Esto último no es baladí, y menos cuando la CNMC ha aprobado una retribución a la inversión en redes del 6,58%, inferior a la que pedía el sector eléctrico, y ya se prevé que algunas empresas la recurran ante los tribunales. Pero también hay amenaza ya de menores inversiones, por ejemplo, desde Enel, dueña del 70% de Endesa; e Iberdrola. De hecho, esta última ya no invertirá otros 1.000-2.000 millones de euros edicionales en las redes españoles, según avanza Cinco Días, como la eléctrica se planteó en su último Capital Markets Day y frente a los 4.000 millones que destinará a nuestro país para los próximos tres años. Una noticia que no ha sorprendido a los analistas del Banco Sabadella dado el nuevo marco regulatorio de redes de distribución, por debajo de lo esperado tanto en tasa de retribución financiera (6,58% vs 7%) y metodología (desincentivadora de nueva inversión), quienes ya señalan que la eléctrica destinará esa cuantía extra a otros marcos regulatorios de redes más atractivos como los de Reino Unido, EEUU, Brasil o Australia.
El presidente y CEO de Iberdrola también ha referido que la electrificación “es imparable” por los nuevos usos (centros de datos, vehículos eléctricos, bombas de calor…) que dependen de la luz y con la previsión de que la demanda global crecerá un 50% para 2035 y se duplicaría para 2050. Todo esto “exige triplicar la inversión en redes eléctricas, reforzar la generación limpia y dar seguridad regulatoria a quien invierte”. Galán considera clave invertir en redes, no sólo para transformar y modernizar las existentes, sino para impulsar otras nuevas, y cree que “las redes eléctricas serán un vector de liderazgo y competitividad mundial”.
Desde Davos, en una entrevista para Expansión, Galán ha recordado que la Agencia Internacional de la Energía (AIE) ya habla de “era de la electricidad” y muchos países han elevado sus planes de inversión en redes. Entre ellos, ha hablado de Reino Unido y EEUU, donde Iberdrola cuadruplicará y triplicará sus inversiones en líneas de transporte y distribución de electricidad. Asimismo, ha recordado que la eléctrica prevé una inversión récord de 58.000 millones de euros hasta 2028, de las que el 66% se destinarán a redes eléctricas y cerca del 70% a Reino Unido y EEUU. Por ello, ha subrayado que el reto es “crear un marco que fomente la inversión en redes eléctricas, para que pasen de ser cuello de botella a convertirse en grandes aceleradores de la electrificación”, y en el caso de España, eso conlleva “eliminar por completo unas limitaciones a la inversión únicas en el mundo, seguir simplificando los permisos y contar con una regulación incentivadora, al menos en línea con la de países comparables en Europa, además de poner en marcha una fiscalidad que promueva la competitividad”. ¿Tomará nota el Gobierno Sánchez? Veremos.
En el caso de nuestro país, no sólo urgen las inversiones en redes por su elevada saturación, sino también para no lastrar la electrificación, el despliegue de nuevas industrias (por ejemplo, los centros de datos) y la construcción de viviendas. Como saben, esto último es un problema en España y ha provocado que haya un desequilibrio entre oferta y demanda, y ha contribuido a elevar el precio de la vivienda. Recientemente, en un artículo en El Españo, Juan Béjar, presidente de la compañía de generación renovable Bruc, expuso las razones que lastran la construcción de vivienda en España: la falta de suelo, la lentitud administrativa, la escasez de mano de obra (especialmente, en la construcción) y el díficil acceso a las redes de distribución de energía eléctrica. Al hilo de esto último, recordó que en 2024 se rechazaron solicitudes de acceso y conexión a la red eléctrica que sumaron 33.159 megavatios (MW), la mitad de los solicitados, según un estudio realizado por la patronal eléctrica Aelec y Deloitte, y de dicha cifra, 6.717 MW correspondieron a promociones de vivienda y polígonos industriales. Además, Béjar recordó que la Asociación de Promotores Inmobiliarios de Madrid (Asprima) advirtió en un informe que “el acceso y conexión a la red eléctrica se ha convertido hoy en uno de los principales desafíos para el desarrollo de nuevas promociones urbanísticas en España” y que sólo en el caso de la Comunidad de Madrid, la falta de potencia eléctrica frena el desarrollo de más de 300.000 viviendas. Además, el pasado septiembre, Asprima ya alertó de la saturación de las redes afectaba a más de 340.000 inmuebles y de que España podría perder inversiones de más de 58.000 millones de euros por falta de disponibilidad eléctrica en los centros de datos.