Mahou San Miguel supone una muestra del acento español en la cerveza y de otra empresa familiar que separa propiedad y gestión. Esto último tiene sus ventajas, sobre todo, porque evita más de una disputa familiar, y más cuando hay alguna herencia de por medio. Claro que en la gestión también debe haber renovación de vez en cuando y ahora se dan los primeros pasos con Peio Arbeloa.
Este pamplonés de 54 años, licenciado en Derecho y que también cuenta con un MBA, lleva 15 años trabajando en el grupo cervecero que tiene su origen en 1890. Inició su trayectoria laboral en PepsiCo en 1997, de ahí pasó a trabajar en Findus cinco años, luego a Nestlé durante dos años y volvió a PepsiCo por cuatro años, para después incorporarse a Mahou en 2011. Aquí ha ido escalando a distintos cargos y ahora ha ascendido a subdirector general, pero relevará al madrileño Alberto Rodríguez-Toquero (64 años), que también es licenciado en Derecho y tiene un MBA, como director general del grupo cervecero en enero de 2027. Durante los próximos meses, ambos directivos trabajarán de “forma estrecha” en la transición y el desarrollo del Plan Estratégico 2025-2027, y cuando se produzca el relevo, Rodríguez-Toquero pasará a tener un rol no ejecutivo.
Este último cuenta con más de 35 años de experiencia en el sector de alimentación y bebidas. Empezó su carrera profesional en Coca-Cola España, donde trabajó más de 17 años; luego se fue algo más de un año como consultor freelance a A. R-T.; y a continuación, se unió al Grupo Havas, donde estuvo un año y ocho meses, primero en Arnold Worldwide Spain y después siendo director de Desarrollo de Negocio de la Región Sur de Europa de Havas. Ya en noviembre de 2006, aterrizó en el grupo cervecero, donde tomó las riendas de su dirección, relevando a Carlos Walter Schumacher, y desde entonces, ha impulsado “una transformación que ha llevado a la compañía a superar los 1.900 millones de euros en facturación y a liderar el mercado cervecero en España con una cuota del 32%”, como afirma en su perfil de LinkedIn. También refiere que forma parte del Consejo Asesor de Joyería Suárez y de Aristocrazy, y que dedica tiempo a la lectura, la música y el golf, y colabora con el Cottolengo del Padre Alegre.
Su futuro relevo, Peio Arbeloa, se define en su perfil de LinkedIn como un gran aficionado al deporte, destacando el golf y el fútbol, “no sólo como espectador”. También es “un corredor entusiasta, especialmente porque el tiempo que dedica a correr le permite reflexionar sobre diferentes retos”, la gastronomía “es otra de sus grandes pasiones, y es un ávido lector de biografías y libros de negocio”. Rodríguez-Toquero ha señalado que Arbeloa es un “líder con una visión global del negocio y del sector junto con un profundo conocimiento” de la compañía. Y cree que su nombramiento “asegura una transición ordenada en la Dirección General y refuerza nuestra capacidad para seguir afrontando los retos que tenemos por delante, avanzar en la ejecución del plan estratégico y consolidar nuestro crecimiento”, ha añadido.
A la vista de todo lo anterior queda claro que se ha dado el primer paso de cara al relevo en la gestión de una cervecera centenaria donde ya esté presente la séptima generación de la familia fundadora, la familia Mahou. Sus orígenes se remontan a mediados del siglo XIX, cuando Casimiro Mahou Bierhans, nacido en Metz (capital de la región francesa de Lorena), llegó a Madrid, con la vista puesta puesta en traer cervezas de alta calidad a un país tradicionalmente vinícola. Se casó con Brígida Solana (nacida en el madrileño pueblo de Ambite) y pronto mostró que no sólo tenía espíritu y visión de negocio, sino que innovaba al apostar por negocios inusuales para su época: una fábrica de papel pintado “Las Maravillas” y otra de pinturas al óleo “El Arco Iris”. Es cierto que falleció antes de ver cumplido su sueño de levantar un centro de producción de cerveza, pero su viuda y sus cuatro hijos (Alfredo, Luis, Enrique y Carolina) recuperaron el proyecto y fundaron “El Barril” en 1890 en la madrileña calle Amaniel, un año después de crear la fábrica de hielo “El Polo Norte”. La fábrica de cerveza pronto empieza a recibir reconocimientos internacionales y se va expandiendo con nuevos centros de producción en otros lugares del país. Su crecimiento fue parejo a la protección social de sus empleados, creando el “Montepío Mahou”, y también a la innovación con el uso de chapas como tapones en sus botellas, así como a la promoción del deporte y la cultura.
Un proceso que también fue dando lugar a la incorporación de nuevas generaciones de la familia fundadora. La segunda marcó un hito en la historia de la empresa con Casimiro Mahou García, hijo de Alfredo Mahou Solana y Ana García Santamaría, quien fue el artífice de la expansión del negocio durante el período de entreguerras y fue un personaje decisivo para el sector cervecero español y la organización del tejido empresarial madrileño, como recoge el libro 100 familias que cambiaron el mundo (obra de Josep Tàpies, Elena San Román y Águeda Gil López). Su apuesta por ofrecer calidad y cuidar al cliente llevó a lanzar un nuevo servicio añadido: la instalación de un grifo para dispensar cerveza en algunos establecimientos. A su muerte en 1943, se incorporó la tercera generación: sus hijos Alfredo y Carlos Mahou de la Fuente pasaron a ser propietarios del 50% de la compañía y a encargarse de la gestión, su tía Margarita Mahou García era dueña de un 37,5% y su prima Ana Carolina Díez Mahou poseía el 12,5% restante. En la década de 1960, el despegue económico español, y en particular del sector cervecero, impulsaron la modernización de Mahou, pero pronto tuvo que afrontar la entrada de cervezas importadas de otros países europeos y el aumento del consumo de refrescos, y entonces, apostó por innovaciones en los formatos y reformar los grifos expendores de cerveza de barril.
La expansión de Mahou también traspasó nuestras fronteras; en 1969, el año en que el hombre pisó la Luna, nació su marca más icónica (Mahou Cinco Estrellas); pero tampoco fue ajena a inversores extranjeros, que llegaron con un nuevo cambio generacional: al fallecer Alfredo y Carlos Mahou en 1978 y 1979, respectivamente, Virginia Mahou de Vilches (hija de Alfredo y única heredera) pasó a controlar el 50% y la otra mitad la controlaba la familia Gervás; y dieron entrada a la empresa francesa Brasseries Kronenburg, que entonces pertenecía a BSN (empresa que después pasó a llamarse Danone), y compró un tercio del capital de la cervecera. En 1992, Danone entró en otra cervecera, San Miguel, que tiene su origen en la fábrica fundada en Manila (Filipinas) en 1890 y en la filial creada en España en 1947 (la cual cambió su nombre por el de Fábrica de Cerveza y Malta San Miguel en 1957). En 1993, Mahou inaugura el centro de producción de Alovera (Guadalajara), uno de los más grandes de Europa, y al año siguiente, compra el 30% de San Miguel, porcentaje al que sumaría el 70% que controlaba Danone en el año 2000 y pasaría a llamarse Grupo Mahou San Miguel. Más adelante, en 2005, Danone salió oficialmente del capital del grupo cervecero al vender su participación del 33,3% a los otros dos accionistas, o sea, a las dos ramas de la familia fundadora -los Mahou y los Gervás- por 615 millones de euros.
Hoy está presente en más de 70 países y Grupo San Miguel lidera el sector en España y sigue siendo una empresa de capital 100% familiar, con 10 centros de elaboración de cerveza -ocho en España y dos en EEUU-, cuatro manantiales de agua y una plantilla de más de 4.100 empleados. Su Consejo de Administración está presidido por José Antonio Mahou Herráiz, miembro de la sexta generación de la familia fundadora y su sobrino, José Togores Mahou, de la séptima generación, es vicepresidente segundo (cargo en el que hace unos años relevó a su tío Alfredo). Eso sí, la gestión del día a día la lleva más el director general, Alberto Rodríguez-Toquero, que cederá dicha responsabilidad a Peio Arbeloa el próximo enero. En el Consejo también se sientan, aparte de los miembros de la familia ya citados: Gerardo Fernández Calvo (representando a la sociedad Mosquililla, que preside Mercedes Calvo) como vicepresidente primero; Eduardo Petrossi Valdés (representante de la sociedad Tamarinver, que preside Ana Francisca Gervás Hierro) como CEO; y ocho vocales: Alfredo Mahou Herráiz, Alicia Mahou Parra, Ana Francisca Gervás, Fátima Mahou Herráiz, Germina Christelle Eva Gervás, María del Carmen Mahou de la Torre, Mercedes Calvo Caminero y Pablo Usandizaga Usandizaga.
Actualmente, el capital sigue estando al 100% en manos de la familia fundadora: la rama Mahou controla un 50% y la rama Gervás la mitad restante. Eso sí, el porcentaje de esta última se encuentra dividido entre los herederos de Germán Gervás Díez (hijo de Ana Carolina Díez Mahou y que fue ganadero): dos hijas de dos relaciones distintas (Ana Francisca Gervás y Germina Christelle Eva Gervás), con respectvas participaciones del 17%; y su viuda, Mercedes Calvo.