AP Moller-Maersk fue considerada como ‘amiga’ del Gobierno Sánchez años atrás, pero lo cierto es que aún no ha invertido un euro para producir metanol verde en España… y seguirá sin hacerlo, pues tiene excusas para ello. De hecho, en 2025 ha ganado la mitad y ya ha anunciado un recorte de 1.000 empleos y que sufrirá el impacto de la gradual reapertura del mar Rojo en sus cifras de este año.

Todo esto no ha gustado al mercado, donde la cotización del conglomerado danés baja casi un 5%. Recuerden que dicho conglomerado tiene actividad en transporte (sobre todo, con su gran naviera, siendo el segundo mayor operador de transporte marítimo de mercancías), logística y energía. Al hilo de esto último, cabe subrayar que en noviembre de 2022, Pedro Sánchez anunció a bombo y platillo un pacto con Maersk, el cual iba a suponer una inversión de unos 10.000 millones de euros con socios privados para producir metanol verde en España. Eso sí, dicha producción iba a ser con una tecnología aún inmadura y demasiado caro: combinando hidrógeno verde (el cual, como bien saben, aún no es rentable y es mucho mejor producirlo al lado de donde se va a consumir que transportarlo) y captura de CO2 (algo que aún está en un nivel muy incipiente).

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Desde noviembre de 2022, la crisis energética a raíz de la guerra de Ucrania y otros conflictos geopolíticos, así como el impacto de los aranceles han servido como excusa a Maersk para no afrontar la milmillonaria inversión de la que presumió Sánchez… Y ahora tiene más excusas: el exceso de capacidad del sector y el impacto que tendrá la gradual reapertura de la ruta del mar Rojo. Además, no hay que olvidar que, pese a ser considerada como ‘amiga’ del Gobierno Sánchez, Maersk no tuvo el más mínimo reparo en dejar el puerto de Algeciras

Vayamos a sus resultados de 2025, que no han sido buenos. Los ingresos han descendido un 2,7%, a 45.690 millones de euros,… y cabe destacar la caída del cuarto trimestre (-8,3%). Por negocios, la división de transporte marítimo de mercancías ha aportado 29.599 millones, un 6,4% menos; logística, 12.782 millones (+1,2%); y la división de terminales, 4.518 millones (+19,6%).

Su beneficio neto atribuido ha caído a la mitad (-55,4%), hasta 2.306 millones, una gran mengua de la rentabilidad que se debe a la reducción de las tarifas de flete por el exceso de capacidad de la oferta. Y ojo, porque dicho exceso provocó hasta pérdidas en el cuarto trimestre… de 59 millones.

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El consejo de administración del conglomerado danés propondrá el reparto de un dividendo de unos 64 euros por acción, lo que supondrá un pay out del 40% del beneficio, similar al de 2024. Además, habrá un programa de recompra de acciones propias por hasta 843 millones.

Maersk quiere reducir sus costes e impulsar la productividad… y para ello ha tomado algunas medidas. Por ejemplo, el recorte de 1.000 empleos, lo que supone cerca del 15% de su plantilla corporativa, que en total asciende a 6.000 personas. También reducirá en 152 millones los costes corporativos de sus sedes, regiones y países; y reagrupará su cartera de productos de Logística y Servicios en tres subsegmentos (Terrestre, Transporte y Soluciones).

De cara a este año, Maersk prevé un crecimiento del volumen global de contenedores de entre el 2% y el 4%, pero seguirá notando el exceso de capacidad del sector, y sus resultados se verán afectados por esto y por la gradual reapertura de la ruta del mar rojo. Además, en sus previsiones también se ha incluido el impacto del cambio en la vida útil estimada de los buques de 20 a 25 años.