Ignacio Sánchez Galán, presidente ejecutivo de Iberdrola, comienza a preocupar. Con un consejo dócil, el más sumiso del Ibex 35, no tendrá problemas aunque ya hay vocales asustados. Y es que el presidente empieza hacer cosas raras.
Los volantazos de Galán provocan miedo. Veamos: la inversión en España está en caída libre -Galán repite que en nuestro país no hay seguridad jurídica-, mientras su enfrentamiento judicial con la Casa Blanca produce vértigo. Ahora ya sólo vende Reino Unido y Brasil como tierra de promisión.
Al presidente de Iberdrola no le preocupa la generación: sólo las redes, la distribución...
Recuerden que Estados Unidos se convirtió en el gran objetivo de Galán; aquello sí era una país serio. Pues bien, ahora descubre que Donald Trump ha modificado el rumbo (para algunos, cualquier cambio de política incurre en inseguridad jurídica) y no está dispuesto a pagar por eólica marina, que considera destruye el paisaje de la costa, ni es un fan de la emergencia climática... en la que no cree.
La Casa Blanca paralizó los proyectos de eólica marina de Iberdrola y la primera reacción de Galán fue quitar hierro a la decisión: no habíamos invertido mucho.
Ahora bien, sí debían estar más preocupados de lo que decían porque, a pesar de lo poco invertido, se han metido en un contencioso con el Gobierno norteamericano y eso, piensan muchos en Iberdrola, no es una buena idea.
Y luego está lo del nuevo CEO, Pedro Azagra, a quien le ordenan minimizar el departamento de hidrógeno.. y aniquila el departamento de hidrógeno. Se ha convertido en el verdugo laboral de la compañía, que provoca terror en la plantilla
El ambiente interior no sólo no sólo es malo, es peor. Sobre todo desde la llegada del nuevo CEO, Pedro Azagra, el cortador de cabezas más curioso de Iberdrola.
Nadie sabe por qué Galán escogió a uno de los directivos peor vistos entre sus colegas de la casa, un tipo al que se le dice que minimice la división del hidrógeno -una buena decisión-... y en 24 horas se deshace del equipo entero de hidrógeno -una mala decisión-.
Otro de los cambios... preocupantes, consiste en que a Ignacio Sánchez Galán no parece inquietarle ya la generación: sólo las redes de distribución. Y en España, no parece que la talibán verde que dirige la política energética, una tal Sara Aagesen, así como la CNMC de Cani Fernández, estén por la labor de remunerar convenientemente esta actividad.
Los volantazos de Galán provocan miedo.