A escasos días de celebrar su Junta de Accionistas, parece cada vez más claro que Iberdrola ha empezado a dar algunos pasos para dejar de ser tan verde... Eso sí, no es un cambio de estrategia a lo grande, pues a Ignacio S. Galán le encanta lucir la corbata verde, sino una cuestión más de matiz organizativo. Y es que ha decidido quitar la división internacional de renovables como una unidad independiente dentro del grupo, y este tipo de energías pasarán a depender de cada país en el que opera (destacando España, Reino Unido, EEUU y Brasil), según informa Cinco Días.

De esta forma, el presidente ejecutivo de la eléctrica busca adaptarse mejor a la dureza de Donald Trump con la eólica marina, por ejemplo. Recuerden que el presidente de EEUU no sólo ha criticado dicha energía, diciendo que es la “más cara, sólo funciona con enormes subsidios gubernamentales” y apuntando a su destrucción del paisaje, sino que también pasó a la acción: suspendió nuevos contratos de arrendamiento, vetó el proyecto Revolution Wind (impulsado por Orsted y el fondo GIP -propiedad de BlackRock-) y también suspendió las obras de varios parques eólicos marinos alegando problemas de seguridad nacional porque podían interferir con las señales de radar. Sus respectivos dueños -Orsted, GIP (que fue comprado por BlackRock), Equinor, Dominion Energy e Iberdrola- recurrieron a los tribunales... y estos les dieron la razón, por lo que pudieron reanudar las obras.

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Con la reordenación de las renovables, Galán también busca adaptarse al impuso verde desmedido de Pedro Sánchez, su vicepresidenta tercera, Sara Aagesen, y el secretario de Estado de Energía, Joan Groizard, que siguen apostando todo por las energías renovables y presumiendo de estar muy preocupados por el cambio climático. De hecho, Sánchez acaba de anunciar un Plan Social para el Clima, cofinanciado por la el Fondo Social para el Clima de la Unión Europea, y que aspira a movilizar inversiones de 9.099 millones de euros hasta 2032 (4.723 millones en edificios y 4.376 millones en transporte), “para proteger a hogares y microempresas vulnerables de la dependencia fósil”. El penúltimo aparato de la propaganda sanchista climática, tras haber lanzado un plan de acción frente a la desinformación climática... y aún no haber podido sacar adelante el manido Pacto de Estado frente a la Emergencia Climática que han anunciado desde hace años en varias ocasiones (en el verano de 2022, cuando se produjeron los incendios de la Sierra de la Culebra; y tras la trágica DANA del 29 de octubre de 2024 que afectó, especialmente, a muchos pueblos valencianos; entre otras).

En Moncloa hacen caso omiso a la lección que desde Repsol les dieron Antonio Brufau y Josu Jon Imaz, su presidente y CEO, respectivamente, en la última Junta de Accionistas, defendiendo que no hay que confrontar energías, porque todas son necesarias. Al mismo tiempo, el Gobierno Sánchez sigue pasando del renacimiento nuclear que se vive en todo el mundo y del giro dado en Europa por Ursula von der Leyen, que ahora apuesta por impulsar dicha energía y evitar el cierre anticipado de las centrales nucleares. Y ojo, dirigentes socialistas de la comarca Campo Arañuelo han exigido a Sánchez la prórroga de la central nuclear… o dejarán el PSOE.

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Claro que la reordenación del negocio internacional de renovables tiene otra consecuencia: estaba liderada por José Oriol, un directivo histórico de la eléctrica y miembro de la familia Oriol (una de las fundadoras del sector eléctrico español y de Iberdrola). Ahora este último ha pasado a ser responsable del negocio de centro de datos, en el que la eléctrica ya ha empezado a dar algunos pasos. Además, no hay que olvidar que en el Consejo de Administración del grupo se sienta Íñigo Víctor de Oriol Ibarra con categoría ‘otro externo’ desde hace más de 20 años, cuando entró para cubrir la vacante de su padre, Íñigo de Oriol, al dejar de presidir Iberdrola por el ascenso del entonces vicepresidente y CEO, Ignacio S. Galán, a la presidencia.

Por ahora, la sucesión de Galán (75 años) está en stand by, aunque el ingeniero salmantino aspira a crear su propia dinastía, algo que no suele gustar a los fondos... y en Iberdrola hay varios presentes en su accionariado (el soberano QIA y los de inversión BlackRock y Norges Bank con participaciones conocidas, pero hay muchos más que no están obligados a informar si no superan el 3% del capital). Entre los candidatos a relevar a Galán figuraba su segundo hijo y el mayor de los varones, Ignacio Sánchez-Galán y García-Tabernero; uno de sus yernos, David Mesonero; y su hijo pequeño e ingeniero, Pablo. Los tres trabajan ya en la eléctrica, pero el que ha ido ganando más puntos de cara a la sucesión ha sido Pablo, eso sí, para dentro de unos cinco años.

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Y en paralelo, Galán no permanece ajeno a lo que ocurre en el Real Madrid porque le podría suponer la posibilidad de derrocar a su gran rival, Florentino Pérez. Eso sí, ha optado por la prudencia: ha prohibido a Mesonero figurar ante la candidatura presentada por Enrique Riquelme pero financia a Unidad Editorial para que apoye al empresario alicantino que preside Cox (empresa que, por cierto, no sólo se hizo con los activos de la antigua Abengoa, sino también con los que Iberdrola tenía en México). Claro que si el resultado de las elecciones en el club merengue es bueno, Mesonero podrá incorporarse a la Junta Directiva... y esperar hasta cumplir 20 años como socio para lanzar su propia candidatura.