El Gobierno Sánchez debe dejar la tumbona en estas vacaciones e intervenir, por interés nacional, en la venta de Deoleo. Y más ahora, porque la empresa familiar Coricelli ha elevado su oferta a 500 millones, superando la presentada por la cooperativa agroalimentaria española Dcoop (470 millones de euros).

Sánchez y compañía deberían tener en cuenta que, por interés nacional, sí puede haber una excepción al libre mercado… y más tratándose de un producto tan estratégico como el aceite de oliva. Está en juego el control de Deoleo, un líder mundial en comercialización del denominado oro líquido y también el liderazgo de España (actual primer productor y exportador), frente a su gran rival, Italia. En el caso de Deoleo la intervención estatal está más que justificada y desde luego mucho más que sus entradas en Telefónica, Talgo o Indra. ¿A qué esperan?

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Por ahora, lo único que se sabe del Gobierno al respecto de la venta ha sido la advertencia a Javier de Jaime, representante del fondo CVC (primer accionista de Deoleo) en España, de que usarán su derecho de veto si vende el 30% a quien sospeche que puede especular con un producto estratégico español. Nada más. Decíamos que Moncloa debía facilitar que Deoleo (dueño de las marcas Carbonell, Hojiblanca, Koipe, Bertolli y Carapelli, etc.) se quedara en manos españolas, por ejemplo, en las de Dcoop (propietario de las marcas Dcoop y Pompeian, así como el de sus cooperativas y varios con Denominación de Origen Protegida -DOP- e Indicación Geográfica Protegida -IGP-), que había elevado su oferta, aunque también podría ser en las de Acesur (dueño de Coosur y La Española, por ejemplo), que se mantiene en la puja y es accionista de Deoleo.

El miércoles 19, Deoleo se disparó en bolsa un 25% con la mejor oferta de Dcoop. Los fondos CVC y Alchemy informaron a la CNMV de que están estudiando la venta de sus participaciones (del 50,9% y del 40,3%, respectivamente). Asimismo, apuntaron que “están analizando posibles alternativas estratégicas en relación con su inversión, entre las que no se descarta la posible venta de la totalidad o de parte de los activos y negocios del grupo Deoleo”. Un día después, llegan problemas desde Italia, pues Coricelli ha optado por elevar su oferta en 50 millones, hasta 500 millones, superando la de Dcoop, según ha avanzado El Economista, añadiendo que fuentes de mercado apuntan a que la empresa familiar italiana podría firmar un acuerdo de exclusividad para cerrar la operación. Ojo, al mercado también le ha gustado la mejor oferta de Coricelli porque la cotización de Deoleo sube casi un 5%... y ya saben que los fondos CVC y Alchemy lo que quieren es hacer caja. 

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Recuerden que la venta de Deoleo ha despertado el interés no sólo de las españolas Dcoop y Acesur, sino también de: la francesa Lesieur, las empresas familiares italianas Coricelli, NewPrinces y Bonifiche Ferraresi, la australiana Cobram Estate Olive y varios fondos de inversión. Parece que, por ahora, en la puja se mantienen especialmente Dcoop, Coricelli y Acesur. Está en juego el control de una empresa líder en comercialización de aceite de oliva y el liderazgo mundial de España como productor y exportador frente a Italia. En 2025, Dcoop tuvo una facturación de 1.421 millones (-8,5%) por la menor producción y el menor precio del aceite, de esa cifra a la sección de aceite correspondieron unos ingresos de 723,1 millones (-24%). Por su parte, Coricelli facturó unos 400 millones en 2025; y Acesur, 1.106 millones (-26%) por la caída del precio del aceite de oliva, no en el volumen de litros vendidos, según se refleja en sus cuentas depositadas en el Registro Mercantil. 

No hay que olvidar que España es el principal productor y exportador del oro líquido y un referente del mismo a nivel internacional. Esto es posible gracias a concentrar cerca del 40% de la producción mundial al contar con la mayor superficie de olivar del mundo y una industria muy tecnificada para producirlo. Y por cierto, no pasaría nada por el hecho de que al comprar Deoleo una misma empresa española agrupara todo la cadena vertical (agricultores, manufactureros y comercializadores), ¿o va a dejar el Gobierno que el monopolio caiga en manos italianas? 

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