El grupo chino Geely presume de estar en Europa antes que otras marcas chinas, es decir, que inició la colonización automovilística mucho antes que otras. Su director de ventas en España, Fernando Fernández de Alarcón, presume de dicha prontitud en una entrevista en El Economista, refiriendo que llegó a través de otras marcas de las que es primer accionista, como Volvo Cars y Lotus, en 2010, y las que ha ido sumando otras: Smart (la cual comparte con Mercedes-Benz, desde que sustituyó al socio inicial, Swatch), Lynk & Co, Zeekr y la propia Geely.
En los cinco primeros meses del año, Volvo Cars ha matriculado 5.983 turismos (+1,8%) en España, le sigue Lynk & Co, con 1.496 (+345%), según los últimos datos de Anfac, Faconauto y Ganvam. Con números menos elevados, se han situado: Polestar, con 413 (+79%); Smart, con 189 (-10%); Geely ha empezado a vender su marca propia en el primer trimestre, en concreto, a finales de febrero, y ya ha matriculado 161 turismos hasta mayo. Por último, se han situado Zeekr, con 20 matriculaciones; y Lotus, con 4 (+33%).
Ante estas cifras, Fernández de Alarcón ha referido que en el grupo chino Geely “no tenemos una obsesión por el volumen” y “nuestro primer objetivo es dar a conocer la marca en el mercado español y hacerlo de forma progresiva y orgánica”. Más adelante, “la idea es crecer de forma natural y sostenida, de modo que el volumen llegue como consecuencia, no como un objetivo en sí mismo” y para ello apuestan por la venta y la postventa con la idea de contar con concesionarios a menos de 20 minutos del cliente, aspirando a alcanzar los 70 a final de año.
La estrategia de Geely en España se centra en “ofrecer el mejor producto posible, el más competitivo y de la mejor manera”, pues “no podemos depender de unas ayudas que a veces se anuncian y luego no se materializan”. “Lo más importante es dar el mejor producto sin importar el dónde se fabrica”, ha subrayado Fernández de Alarcón, por lo que no parece que Geely vaya a crear empleos industriales en nuestro país, como sí han empezado a hacer o lo han anunciado otras marcas chinas, ya sea en solitario o en alianzas, como: Chery, Leapmotor, Dongfeng y MG. Eso sí, Chery lo hace hasta ahora como socia de EV Motors en Ebro (de la que posee el 40%) y ensamblando piezas de vehículos que se producen en el gigante asiático.
Y por si lo anterior no bastara, el director de ventas de Geely en España ha referido que no sólo han llegado antes que otras marcas chinas, sino que “contamos con centros de I+D+i desde hace años en Gotemburgo (Suecia) y Frankfurt (Alemania), así como centros de diseño en Milán (Italia), lo que hace que, aunque seamos un grupo de origen chino, nuestros vehículos tengan un ADN claramente europeo”. ¡Qué cara más dura! Además, en nuestro país también está presente en Horse, la sociedad conjunta que comparte con Renault y la petrolera saudí Aramco y que se dedica a producir cajas de cambio para los vehículos.
Por su parte, la marcha china BYD ha presumido de haber alcanzado las 50.000 unidades matriculadas en España en un tiempo récord, apenas tres años y tres meses, y de haberse convertido en líder en vehículos electrificados (100% eléctricos e híbridos enchufables). Sólo en los cinco primeros meses de este año, ha matriculado 17.986 turismos, un 130,9% más que en el mismo periodo del año pasado, cuando la cifra fue de 7.788.
En el entretanto, hace unos días, los grupos Volkswagen, Renault y Stellantis han reclamado a Bruselas que especifique qué considera ‘made in Europe’, en un comunicado que ha publicado Financial Times. El grupo alemán, el francés y el franco-italoestadounidense con sede en Ámsterdam (Países Bajos) han propuesto que para que un vehículo sea considerado fabricado en Europa, tendría que tener un 70% de su valor hecho en la UE y el Espacio Económico Europeo (Islandia, Liechtenstein y Noruega). Asimismo, han pedido que Bruselas exija la producción de celdas de baterías en Europa solo a partir de 2030 y ofrezca apoyo financiero a gastos relacionados con dicha actividad, así como los “súpercréditos de CO2″ para todos los vehículos hechos en Europa, es decir, una bonificación en el cálculo de las emisiones.