En vísperas de la Junta de Accionistas de Endesa, conviene recordar la intrahistoria pública y privada que desde hace meses rodea a José Bogas, quien tenía las manos atadas para invertir y se ha visto inmerso en una crisis que ha acabado con su cese como CEO... Eso sí, seguirá siendo consejero... independiente con categoría ‘otro externo’.
Todo esto no es baladí, y mucho menos cuando el plan de Bogas es convertirse en presidente no ejecutivo de Endesa, como ya adelantó Hispanidad el pasado septiembre. Sin embargo, dicho plan ha recibido varios ‘noes’, por el momento: en primer lugar, desde la propia Enel (energética italiana que es dueña del 70% de Endesa y que está controlada en un 23,6% por el Estado italiano) porque dada la experiencia y la buena interlocución con el Gobierno Sánchez que tiene Bogas podría seguir mandando bastante; y en segundo lugar, porque el cargo de presidente no ejecutivo lo ocupa hoy Juan Sánchez-Calero, quien ha insistido en que los plazos de los mandatos se cumplen... y el suyo termina en abril de 2027.
En el panorama empresarial resulta algo más habitual que un CEO pase a presidente ejecutivo, pero desde luego es inusual que un primer ejecutivo deje dicho cargo y ‘descienda’ a consejero. Una silla de menor rango con la que Bogas se conforma, por ahora, algo que lleva a pensar en la existencia de un posible pacto para ascender a presidente no ejecutivo más adelante y mantener la representación de la acción social de Endesa. Sólo el tiempo dirá si hay tal pacto... o no.
Conviene recordar que en los últimos años, Bogas no lo ha tenido nada fácil en Endesa, con descenso de clientes y las inversiones en el punto de mira. De hecho, tenía las manos atadas para invertir... porque a Enel le importaban, sobre todo, los dividendos que recibía de su filial española y no las inversiones que esta pudiera hacer. Bogas se encontraba, por tanto, entre la espada y la pared: viéndose obligado a tener contenta a Roma con jugosos dividendos... y sin poder invertir todo lo que le gustaría y lo que necesitaría Endesa (en redes, renovables, etc.) para poder seguir teniendo un futuro... y seguir dando dividendos muchos años más. Además, no hay que olvidar que se llevaba mucho mejor con Francesco Starace cuando este era CEO de Enel y vicepresidente de Endesa que con su relevo, Flavio Cattaneo.
A finales de febrero, al presentar los resultados de Endesa correspondientes a 2025, el propio Bogas se vio con fuerzas para renovar “pero la vida es como es”. Un mes más tarde, en tiempos de guerra (habiendo estallado semanas antes el conlficto de Irán), Giorgia Meloni lanzó la idea de nacionalizar empresas estratégicas y asegurarse aprovisionamientos energéticos,... y se avanzó el cese del primer ejecutivo de Endesa. Los italianos se empeñaron en cesarle, pese a ser un error,... y lo consiguieron. Eso sí, por ahora, el ingeniero industrial madrileño seguirá en Endesa... como consejero independiente y con la vista puesta en ser el próximo presidente.
Para relevarle, desde Enel se ha elegido a un italiano: Gianni Vittorio Armani. Eso sí, en las quinielas llegó a figurar: el director financiero, Marco Palermo, un italiano que se encuentra muy a gusto viviendo en España; y los españoles Pepe Casas, responsable de Regulación; Ignacio Mateo, responsable de Compras; y el planificador Juan Antonio Garrido, que ha tenido funciones variadas por todo el espectro de la energética.