Endesa no está teniendo un buen día en bolsa, donde su cotización ha cerrado la sesión con una caída del 5,10% (frente a un ligerísima ascenso del Ibex 35 del 0,07%), siendo la segunda más elevada dentro del Ibex tras la de Rovi (-10,17%): una mala reacción ante la actualización de su estrategia para 2023-2025 que ha realizado en su Día del Inversor y que llega un día después de la que hizo su matriz, Enel, anunciando inversiones y desinversiones (entre ellas, la venta de la cartera de gas en España, que tiene 1,8 millones de clientes). Los inversores han castigado la previsión de Endesa de menor beneficio para 2023 y no se han conformado con el jugoso dividendo, y los analistas del Banco Sabadell han referido que esa penalización se debe a su reducido margen de maniobra para adaptarse a contratiempos (impuestos o mayor coste de financiación), entre otros, por su alta concentración geográfica.

La energética, propiedad en un 70% de la italiana Enel, prevé que su resultado ordinario neto este año sea de entre 2.200 y 2.300 millones, frente a los 1.800 millones previstos anteriormente. Sin embargo, la cosa se tuerce de cara a 2023, cuando el resultado bajará a 1.400-1.500 millones. Eso sí, después irá creciendo a 1.700-1.800 millones en 2024 y a 2.200-2.100 millones en 2025, acumulando un total de hasta 7.700 millones en el periodo que abarca la estrategia pero viéndose afectado por mayores amortizaciones, gastos financieros y el impacto del impuesto a las utilities, según han explicado los citados analistas. No obstante, mantendrá su política de dividendos en un pay out del 70% repartiendo un total de hasta 5.390 millones entre 2023 y 2025

Por negocios, clientes disparará su ebitda de 300 a 1.600 millones y renovables, de 600 a 1.100 millones; y redes lo aumentará en 300 millones a 1.900 millones; mientras que el de generación convencional y otros (nucleares, centrales de ciclo combinado, extrapeninsular y otros) descenderá de 2.700 millones a 1.000 millones

Por su parte, Endesa estima que el resultado bruto de explotación (ebitda) se mueva al alza este año y en 2025, llegando a entre 5.200-5.500 millones por el esfuerzo inversor y la normalización del contexto de mercado, aunque tendrá descensos en 2023 y 2024. Por negocios, clientes disparará su ebitda de 300 a 1.600 millones y renovables, de 600 a 1.100 millones; y redes lo aumentará en 300 millones a 1.900 millones; mientras que el de generación convencional y otros (nucleares, centrales de ciclo combinado, extrapeninsular y otros) descenderá de 2.700 millones a 1.000 millones.

El esfuerzo inversor se refleja en que el capex bruto ascenderá a unos 8.600 millones, siendo un 15% superior al de la anterior estrategia, y se repartirá en: 6.000 millones para la estrategia comercial integrada (de los que 4.300 millones, un 39% más, irán a renovables para aumentar en 4,4 gigavatios la capacidad instalada de eólica y solar) y 2.600 millones para redes. Eso sí, el apalancamiento, que actualmente es bastante elevado como se vio en los últimos resultados, seguirá bajo control, según los analistas del Banco Sabadell, porque el ratio de deuda financiera neta sobre ebitda en 2025 será de 2,1 veces y la deuda se situará entre 11.600 millones y 12.100 millones.

El CEO de Endesa, José Bogas, rebaja el impacto del impuesto a las energéticas a entre 250 y 300 millones anuales

 

En paralelo, Endesa ha rebajado el impacto del impuesto que el Gobierno quiere imponer a las energéticas, tras las enmiendas introducidas, a entre 250 y 300 millones al año, frente a los 400 millones estimados en un principio, según ha referido el CEO, José Bogas. En la conferencia con analistas, ha referido que en las previsiones les gusta ser “muy transparentes” y “conservadores” dada la incertidumbre prevista para los dos próximos años. Asimismo, ha subrayado que “en el actual contexto de mercado, la aceleración de la electrificación de los consumos energéticos a partir de fuentes limpias se revela como la vía para lograr un sistema energético confiable en toda Europa, que reduzca la volatilidad de los precios y contribuya a la recuperación económica”. Y desde Endesa quieren “cubrir una proporción cada vez mayor de los contratos a precio fijo con nuestros clientes con nuestra creciente producción libre de emisiones”, pasando un 66% a un 77% de ventas eléctricas liberalizadas a precio fijo y de una cobertura de las mismas del 80% a más del 95%, para “reducir nuestros perfil de riesgo y garantizar precios competitivos a familias, empresas y administraciones”.

Y por último, cabe destacar que Endesa también se dedica al gas y Bogas criticó el timo del tope ibérico a principios del pasado abril señalando que no le gustaba la propuesta porque era “menor al precio normal de los contratos a largo plazo” y unas semanas más tarde, refirió que nos iba a costar más de 6.000 millones de euros anuales. Una crítica que se suavizó meses después, tras las declaraciones de su ‘jefe’, el CEO de Enel y vicepresidente de Endesa, Francesco Starace, señalando que “es una medida acertada”, aunque no sólo rebaja la factura un 10-15%. Ahora cabe haber del tope ibérico que se está planteando a nivel europeo de fijar un techo de 275 euros el megavatio hora (MWh) al precio de las compras de gas en el mercado holandés TTF: Bruselas la defiende para “minimizar riesgos”, mientras la vicepresidenta ecológica, Teresa Ribera, lo ha tachado de “tomadura de pelo” y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, lo ha rechazado porque lo considera “claramente insuficiente”.