Enagás sube un 15% en bolsa… por las retribuciones de distribución, transporte y regasificación del gas que propone la CNMC y someterá a audiencia pública. Los analistas del Banco Sabadell han destacado que el refuerzo de incentivos y la desaparición de la retribución por continuidad de suministro (RCS) tiene un impacto positivo para la compañía gestora del sistema gasista español y transportista de gas de más de 50 millones de euros de ingresos anuales y podría sumar otros más de 20 millones vinculados a gases renovables (biometano e hidrógeno verde). Eso sí, la reacción del mercado no se debe a la renovación de Arturo Gonzalo ni a su loco empeño en el transporte del hidrógeno verde… y menos cuando este vector energético está viviendo un reflujo porque a día de hoy no es rentable y lo será mucho antes si se consume al lado de donde se produce, que si se opta por su transporte.

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Vamos por partes. El regulador de la Competencia que preside Cani Fernández propone una retribución de la distribución del gas de 8.313 millones para el periodo 2027-2032, lo que supone un 2,3% más que en el periodo 2021-2026 ahora en vigor. Esto se traduce en un promedio anual de 1.191,85 millones, frente a los 1.165 millones actuales, pero si la demanda es menor a la prevista, la cifra bajaría a unos 1.132 millones. Y respecto a la retribución del transporte, que sobre todo afecta a Enagás, la propuesta por la CNMC baja un 6,7%, 3.560 millones, lo que se traduce en unos 593 millones anuales; y en regasificación la cifra desciende un 1,5%, a 2.276 millones, lo supone un promedio de unos 379 millones; al tiempo que habrá incentivos para el desarrollo del biometano y el hidrógeno verde. En general, desde el sector gasista se refiere que no se compensa la mengua de ingresos de 2.405 millones del actual periodo ni el aumento de los costes debido a la inflación, y consideran que hay margen de mejora durante la audiencia pública.

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Volvamos a Enagás. Un día después de la Junta de Accionistas, el fuerte aplauso del mercado no se debe a la aprobación de todos los acuerdos, sino a las propuestas de retribuciones del sector que ha lanzado la CNMC. En dicha Junta, la compañía ha renovado por cuatro años a Antonio Llardén como presidente no ejecutivo, a Arturo Gonzalo como CEO, así como a varios consejeros (la exministra pepera Ana Palacio como externa, María Teresa Costa, Clara Belén García y Manuel Gabriel González como independientes). Además, se ha contentado a ERC con el nombramiento de Vicenç Pedret como consejero independiente, como avanzó El Confidencial hace unas semanas, y se trata de un hombre de confianza de Oriol Junqueras.

Respecto a las renovaciones, conviene destacar que Llardén (75 años) lo hace como consejero con la categoría de Otro externo, que curiosamente es la misma para la que se quiere nombrar a José Bogas cuando cese como CEO de Endesa el próximo abril y sea sustituido por un italiano… a la espera de pasar a ser presidente no ejecutivo (cargo que ahora ocupa Juan Sánchez-Calero, cuyo mandato acaba en el primer semestre de 2027). Llardén es el mejor ejemplo de cómo mantenerse en una empresa pública con gobiernos del PP y del PSOE: preside Enagás desde enero de 2007, cuando gobernaba el socialista José Luis Rodríguez Zapatero; y mantuvo su puesto con la llegada del pepero Mariano Rajoy a La Moncloa en diciembre de 2011 y después del socialista Pedro Sánchez en junio de 2018. Eso sí, el 21 de febrero de 2022 perdió sus poderes ejecutivos y pasó a ser presidente no ejecutivo, al tiempo que se nombró a Arturo Gonzalo como CEO.

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En la última Junta, Llardén ha sido renovado por otros cuatro y en su discurso, en línea con la Asociación Española del Gas (Sedigas), destacó “la fortaleza y la resiliencia de las infraestructuras gasistas de España”, que ve como “un activo estratégico de primer orden, que refuerza nuestra seguridad de suministro y contribuye a la estabilidad del conjunto del sistema energético europeo”. Claro que Llardén también también refirió la importancia del impulso de las infraestructuras de hidrógeno verde, que “van a jugar un papel clave para que la industria pesada europea, y otros sectores como el transporte, puedan descarbonizarse y seguir siendo competitivos”, destacando “el valor de la anticipación” y de “liderar la transición energética”. Lógico, debe apoyar la ‘gran’ del ecológico CEO… si quiere mantener su silla.

Por su parte, Arturo Gonzalo ha presumido de que “en 2025 se ha puesto de manifiesto, de un modo excepcional, nuestro rol clave en la seguridad de suministro”, como se vio en la reposición tras el apagón del pasado 28 de abril. Asimismo, ha referido que “el actual conflicto del Golfo Pérsico debe servir como una llamada urgente a la acción para acelerar la transición energética”, pero no la quiere hacer de cualquier manera sino creciendo “en torno a la seguridad energética de España y Europa y a la descarbonización con moléculas renovables, con el hidrógeno verde al frente”. Y es que sigue empeñado en la locura del transporte de hidrógeno verde, algo que no es rentable, y lo hace con ayudas públicas (incluyendo fondos europeos), claro está, apostando por la Red Troncal del Hidrógeno y el corredor H2Med. El CEO de Enagás está convencido de que este año es el “del despegue del hidrógeno verde”… y también se está preparando el nuevo plan estratégico que se presentará en 2027. Eso sí, Gonzalo ha renovado por cuatro años, pero si hay cambio en La Moncloa, es probable que no termine su mandato.

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