En tiempos de guerra como los que ahora vivimos desde el estallido de la de Irán el pasado 28 de febrero, muchas cosas están cambiando y no sólo los precios energéticos o de multitud de productos, bienes y servicios. Una situación extraordinaria que requiere de una reacción a través de medidas extraordinarias y no sólo parches como los que hasta ahora ha adoptado el Gobierno de España que lidera Pedro Sánchez. En otro Estado miembro de la UE, en concreto, en Italia, la prime ministro, Giorgia Meloni, ha optado por lanzarse a nacionalizar empresas estratégicas y a asegurar aprovisionamientos energéticos del país.
Es cierto que en cuestión de aprovisionamientos, España está mejor que Italia. Conviene subrayar que tenemos centrales nucleares (algo que a Sara Aagesen no le gusta nada), mientras Meloni estudia resucitar la energía nuclear en su país casi 40 años después (su última central operativa, la de Caorso, cerró en 1990), pues tras el desastre de Chernobyl en 1987 se celebró un referéndum en el que ganó el rechazo a la energía nuclear y se aprobó una ley que establecía una moratoria nuclear. Ahora, el Gobierno italiano está conversando con altos funcionarios para impulsar dicha energía y las empresas están analizando la viabilidad del plan. En nuestro país, cabe recordar que director de la Oficina de Asuntos Económicos y G20, Manuel de la Rocha, señaló que la exposición directa a las materias primas energéticas de la zona afectada por la guerra de Irán es muy baja (en torno al 2% en el caso del gas y del 5% en el petróleo), nuestros proveedores están muy diversificados y la apuesta por la transición verde ha permitido tener unos precios de la electricidad un 20% más bajos que los países del entorno.
Respecto al petróleo, Josu Jon Imaz, CEO de Repsol, apuntó al presentar la actualización de la estrategia 2026-2028 a los inversores que nuestro país no tiene una “exposición directa” a la región afectada y que “el suministro de crudo y carburantes de España y Portugal está garantizado”. Y en relación al gas, nuestro país también está bastante tranquilo porque “la exposición directa del gas del estrecho de Ormuz es prácticamente nula en 2025 y nula en lo que va de 2026”, según destacó Joan Batalla, presidente de la Asociación Española del Gas (Sedigas); además, Catar supuso menos del 2% del gas que llegó en 2024 a España, cuyos principales proveedores de gas son EEUU y Argelia, que aportan un 34% cada uno; seguidos de Rusia (12%) y Nigeria (7%). A todo esto se suma que nuestro país tiene siete plantas de regasificación que le permiten acaparar el 25% de la capacidad de regasificación europea y representa más del 30% de la capacidad de almacenamiento de GNL que tiene Europa gracias a sus almacenes subterráneos y a los tanques de GNL, cuyo nivel de llenado es muy superior a la media europea (30%): en los almacenes subterráneos es del 56% y en los tanques de GNL alcanza el 52%.
Ahora Meloni viajará a Argelia el próximo miércoles 25 con dos asuntos en la cartera: energía y migración. Se trata de un nuevo paso para consolidar la alianza que empezó hace unos años, aprovechando el enfrentamiento entre España y Argelia cuando nuestro país se plegó de forma cobarde ante Marruecos y dio un giro a su postura sobre Sáhara Occidental. Italia depende, y mucho, del gas, y ahora busca garantizarse el suministro: Argelia aporta un tercio del consumo de gas del país transalpino y Catar representa cerca del 10%, pero se requiere cierta reacción ante la posibilidad de que se prorrogue el parón del flujo catarí (dicho país ha detenido la producción de sus plantas de gas natural licuado -GNL- y también las exportaciones, tras estallar la guerra de Irán, y después de los ataques iraníes a la refinería de Ras Laffan, ha comunicado al cliente italiano Edison que no podrá cumplir sus obligaciones contractuales en abril). Además, Meloni lanzó el Plan Mattei, con el que busca redefinir la presencia italiana en África, no sólo para garantizarse recursos energéticos, sino también para forjar una red de cooperación económica y política que gestione los flujos migratorios. Por cierto, el ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares, también viajará a Argelia, país que ha calificado como un gran amigo de España.
En todo este contexto, la prime ministro italiana también ha querido optar por medidas extraordinarias en su propio país: por ejemplo, nacionalizaciones, por lo que no se conformaría con hacer cambios en las cúpulas. Ya ha dado un primer paso con la OPA sobre el 100% de Telecom Italia a través de Poste Italiane. Ahora sus siguientes objetivos son las energéticas Enel y Eni. En el caso de la primera, el Estado italiano controla el 23% del capital... y no se puede perder de vista que es dueña del 70% de Endesa. Precisamente, en esta última, tras una reunión del Consejo de Administración, se ha convocado la Junta de Accionistas y entre las propuestas de acuerdo se incluye la reelección de José Bogas (71 años) como consejero con la categoría de otro externo. Es decir, tras 12 años en el cargo y más de 40 en la eléctrica, Bogas dejará de ser consejero delegado aunque permanecerá como consejero independiente, con la categoría de otro externo.
Recuerden que, tal y como adelantó Hispanidad, Bogas quiere terminar su carrera como presidente no ejecutivo de Endesa, cargo que ahora ocupa Juan Sánchez-Calero y cuyo mandato vence en el primer semestre de 2027. Sin embargo, el mandato de Bogas acababa ahora. Por eso, en los últimos meses se ha acelerado su campaña para 'ascender' de CEO a presidente no ejecutivo. Al dar a conocer los resultados de 2025, el propio Bogas subrayó que se veía con fuerzas para renovar "pero la vida es como es"... y a principios de mes, los italianos se mostraban empeñados en cometer el error de cesarle. Error que ahora se ha producido. La incógnita ahora es si pasará, o no, a presidente no ejecutivo. Habrá que esperar un poco más.
Y la otra nacionalización que persigue Meloni es la de la energética Eni, donde el Estado italiano controla algo más del 25% del capital. La compañía tiene como CEO a Claudio Descalzi (71 años).