Como un verdadero arrepentimiento y un esfuerzo sincero de reparar el daño en la medida de lo posibleContinúa el debate en Nigeria sobre la concesión de medidas de amnistía a los miembros de la secta yihadista Boko Haram, responsable de asesinar a varios cientos de personas en el norte del país. El 4 de abril, el presidente Goodluck Jonathan constituyó un grupo de expertos para estudiar la concesión de amnistía a los miembros de la secta, en respuesta a una solicitud formulada por el sultán de Sokoto, uno de los exponentes más importantes del islam en Nigeria, informa Fides.
La Iglesia católica no se opone en principio a un gesto de perdón, especialmente si quien ha cometido el crimen expresa remordimiento por el mal que ha hecho, pero al mismo tiempo pide a las autoridades que realicen una atenta evaluación sobre las modalidades de la concesión de amnistía. Estas preocupaciones las ha expresado el cardenal John Olorunfemi Onaiyekan, Arzobispo de Abuja, en su mensaje de Pascua titulado "la misericordia de Dios y el perdón de los hombres". "Es obvio -escribe el cardenal- que el Estado tiene que usar con sumo cuidado el poder de perdonar a los criminales, de lo contrario, toda la estructura de la ley y el orden en la sociedad se vería seriamente comprometida".
"Puede haber consideraciones de carácter político pero estas no pueden sobrepasar a los imperativos morales", continúa el mensaje. "Esto no significa que el Estado no pueda perdonar acciones moralmente malas. Se ha hecho en otros países que revindican un alto nivel de cultura democrática. Pero me parece que, para ello, debe haber por lo menos dos condiciones, es decir, un verdadero arrepentimiento y un esfuerzo sincero de reparar el daño en la medida de lo posible".
En este sentido, el cardenal, refiriéndose a los casos de corrupción, subraya que "tiene que haber alguna forma de arrepentimiento, que debe quedar claro para todos. Además, se debe hacer un esfuerzo sincero para restituir en la medida de lo posible todo lo robado. Una amplia opinión general sostiene que una gran cantidad de dinero robado no se ha perdido. Se dice que se ha invertido en algún lugar de una manera u otra. Ese dinero pertenece al pueblo de Nigeria y debe ser devuelto a él".
El cardenal concluye diciendo "en esta atmósfera de trabajo conjunto, la petición de amnistía me parece muy apropiada e incluso necesaria. Por consiguiente, considero la petición del sultán como una invitación para el debate y el diálogo entre los nigerianos para centrar la acción del gobierno en esta materia. Este debate ha comenzado y por ello hay que agradecer al sultán y su propuesta valiente. En todo conflicto llega un momento para el diálogo con vistas a la solución final. Parece ser que para Boko Haram ha llegado el momento".
Porque ya lo decía Juan Pablo II: no hay paz sin justicia, ni justicia sin perdón. Pero para perdonar, es necesario también el arrepentimiento.
José Ángel Gutiérrez
joseangel@hispanidad.com
La Iglesia católica no se opone en principio a un gesto de perdón, especialmente si quien ha cometido el crimen expresa remordimiento por el mal que ha hecho, pero al mismo tiempo pide a las autoridades que realicen una atenta evaluación sobre las modalidades de la concesión de amnistía. Estas preocupaciones las ha expresado el cardenal John Olorunfemi Onaiyekan, Arzobispo de Abuja, en su mensaje de Pascua titulado "la misericordia de Dios y el perdón de los hombres". "Es obvio -escribe el cardenal- que el Estado tiene que usar con sumo cuidado el poder de perdonar a los criminales, de lo contrario, toda la estructura de la ley y el orden en la sociedad se vería seriamente comprometida".
"Puede haber consideraciones de carácter político pero estas no pueden sobrepasar a los imperativos morales", continúa el mensaje. "Esto no significa que el Estado no pueda perdonar acciones moralmente malas. Se ha hecho en otros países que revindican un alto nivel de cultura democrática. Pero me parece que, para ello, debe haber por lo menos dos condiciones, es decir, un verdadero arrepentimiento y un esfuerzo sincero de reparar el daño en la medida de lo posible".
En este sentido, el cardenal, refiriéndose a los casos de corrupción, subraya que "tiene que haber alguna forma de arrepentimiento, que debe quedar claro para todos. Además, se debe hacer un esfuerzo sincero para restituir en la medida de lo posible todo lo robado. Una amplia opinión general sostiene que una gran cantidad de dinero robado no se ha perdido. Se dice que se ha invertido en algún lugar de una manera u otra. Ese dinero pertenece al pueblo de Nigeria y debe ser devuelto a él".
El cardenal concluye diciendo "en esta atmósfera de trabajo conjunto, la petición de amnistía me parece muy apropiada e incluso necesaria. Por consiguiente, considero la petición del sultán como una invitación para el debate y el diálogo entre los nigerianos para centrar la acción del gobierno en esta materia. Este debate ha comenzado y por ello hay que agradecer al sultán y su propuesta valiente. En todo conflicto llega un momento para el diálogo con vistas a la solución final. Parece ser que para Boko Haram ha llegado el momento".
Porque ya lo decía Juan Pablo II: no hay paz sin justicia, ni justicia sin perdón. Pero para perdonar, es necesario también el arrepentimiento.
José Ángel Gutiérrez
joseangel@hispanidad.com