Sr. Director:

Once mil catalanes y 84 entidades suscriben el Pacto por la Vida y la Dignidad. El Pacto trata siete temas de familia, vida y justicia social ofreciendo propuestas concretas.

Más de once mil ciudadanos (en concreto 11.142) y un total de 84 entidades se han adherido al Pacto por la Vida y la Dignidad, un documento que ha movilizado a la sociedad catalana, especialmente desde las entidades católicas, para pedir a las administraciones medidas concretas en defensa de la vida, la familia y los más débiles y desfavorecidos. Ya se ha cerrado el plazo de nuevas entidades y se abre una ronda de presentaciones a las autoridades políticas.

El Pacto por la Vida y la Dignidad recomienda a las administraciones medidas concretas para mejorar siete grandes aspectos de la sociedad: las ayudas a la familia; los derechos de la mujer; el respeto a toda vida humana; la educación de niños y jóvenes;  la lucha por mejorar la situación de ancianos, minusválidos, presos, prostitutas, inmigrantes, pobres y marginados; los cuidados paliativos y la lucha contra la eutanasia; y la petición de una televisión más digna que forme en valores vinculados a la vida. 

La campaña del Pacto por la Vida y la Dignidad la iniciaron veinte entidades que al cabo de un año se han visto apoyadas por otras 64. Entre los firmantes hay grandes movimientos católicos internacionales (Movimiento Focolar, Camino Neocatecumenal, Renovación Carismática), comunidades internacionales de evangelización (Civitas Dei, Emmanuel, Comunidad Jerusalén), órdenes religiosas (Misioneras Eucarísticas de Nazaret, Misioneras Hermanas de Betania), ramas laicas de congregaciones (Franciscanas auxiliares laicas de la Inmaculada, Tercera Orden Carmelita), ONGs de ayuda al desarrollo (Karit Solidarios por la Paz, Claim for Dignity), asociaciones de viudas y ancianos (Asociación Coordinadora de la Ancianidad, Federación de Asociaciones Catalanas de Viudas), agrupaciones de profesionales (Médicos Cristianos de Cataluña, Movimiento Cristiano de Maestros y Profesores, Profesionales por la Ética, Profesionales y Directivos Cristianos), asociaciones familiaristas aconfesionales (Grupo de Entidades Catalanas de la Familia, Asociación de Familias del Medio Rural, Acción Familiar) y grupos provida. 

También abundan las fundaciones solidarias, los departamentos de obra social de algunas empresas, grupos jóvenes y universitarios, asociaciones de antiguos alumnos, grupos culturales y de derechos humanos y publicaciones comprometidas con la sociedad. 

El pasado junio de 2003 el Pacto por la Vida y la Dignidad se presentó en sociedad en el primer "mitin católico" en Cataluña desde los años 30, con casi mil personas llenando el espacioso auditorio de las Cocheras de Sants. Fue el pistoletazo de salida para la recogida de firmas individuales y la adhesión de nuevas entidades que ahora alcanzan los 11.142 firmantes y las 84 entidades. 

"No es un manifiesto utopista sino peticiones muy concretas que vamos a entregar con las firmas a las administraciones catalanas", explica Josep Miró, presidente de E-Cristians, una de las entidades impulsoras. "Por ejemplo, Cataluña no es una zona pobre de Europa, y sin embargo las ayudas a la familia están muy por debajo de la media europea; nosotros pedimos que se llegue a esa media. Hay redactados códigos éticos en las televisiones y leyes europeas que no se respetan: pedimos su cumplimiento. Hay una proliferación de la prostitución: pedimos aplicar el modelo sueco de multar al cliente y al empresario. Casi todo lo que pedimos puede aplicarse ya en esta misma legislatura, empezando mañana mismo si hay voluntad política." 

Mientras las asociaciones del Pacto por la Vida se movilizaban, el poder político ha cambiado de manos en Cataluña. Tras 23 años en el poder, el partido nacionalista catalán Convergència i Unió ha sido desbancado por una coalición de partidos socialistas, comunistas, ecologistas e independentistas de izquierda que también gobiernan en la ciudad de Barcelona. 

"Nuestras peticiones no son partidistas", explica Josep Miró, "aunque son propuestas políticas en el sentido de que vienen de los ciudadanos para pedir a sus representantes que cumplan con su deber de servir a la sociedad, al bien común y especialmente a los más débiles. Hemos pedido entrevistarnos con el nuevo presidente de la Generalitat y también haremos llegar esta demanda ciudadana a otras autoridades políticas. Queremos que vean que los ciudadanos, incluyendo los cristianos, somos agentes activos en la vida pública y que tenemos mucho que decir". 

Pablo Ginés