El grupo Volkswagen ha acordado la venta de la planta alemana de Osnabrück, que es la tercera ciudad más grande del estado federado de Baja Sajonia. Los compradores han sido la firma de inversión israelí Aurelius Capital, como accionista mayoritario; y el estado de Baja Sajonia como segundo accionista. Así una fábrica que estaba afrontando un cese gradual de su producción de vehículos y que produciría el último T-Roc Cabrio en 2027 pasará a fabricar material de defensa, algo que gustará al presidente de EEUU, Donald Trump, quien en más de una ocasión ha referido que Europa debe defenderse sola y que los aliados de la OTAN deben elevar su gasto en defensa y su contribución a la Alianza.
Dentro de la mayor reestructuración de su historia, que ya conlleva 50.000 despidos y otros ajustes para más adelante (el posible cierre de cuatro fábricas germanas, la reducción del número de modelos o la pretensión de poner fin a la marca SEAT), el grupo Volkswagen ha optado por la venta de la planta de Osnabrück para mantener la mayoría de sus empleos con la reconversión militar. En concreto, prevé mantener unos 1.400 empleos, lo que supone cerca del 75% de su plantilla actual (1.800 trabajadores), a largo plazo.
El CEO del gigante automovilístico alemán, Oliver Blume, ha subrayado que así dan “un paso importante hacia un nuevo futuro industrial para la planta”. Asimismo, el grupo apoyará el cambio compartiendo su experiencia industrial, sus conocimientos técnicos de desarrollo y la infraestructura existente, y seguirá cubriendo parte de los costes de plantilla hasta el fin de la transición, que se prevé para 2029. Por su parte, el presidente del estado federado de Baja Sajonia, el socialdemócrata Olaf Lies, ha señalado que “Alemania y Europa deben reforzar sus capacidades y ser más independientes” dentro del complejo contexto geopolítico que vivimos y que ha impulsado el rearme en todo el mundo.
Aurelius Capital es una firma de inversión israelí que invierte en defensa, ciberseguridad, inteligencia artificial (IA) e infraestructuras críticas. Ahora, junto al estado de Baja Sajonia, ya planifica un primer proyecto para la planta de Osnabrück: un proyecto en defensa aérea junto a la empresa israelí Rafael Advanced Defense Systems para producir sistemas y componentes para defensa aérea destinados a Alemania y al resto de Europa. “Crear tecnología íntegramente fabricada en Alemania para proteger tanto a Alemania como a Europa”, ha destacado Yoav Tourgeman, CEO de Rafael, empresa que fabrica, entre otras cosas, el sistema de defensa antimisiles Cúpula de Hierro.
Decíamos que en medio de la crisis mundial del automóvil y del rearme mundial, están surgiendo pactos que reflejan una triple alianza entre armas, vehículos y electrónica. Así se ha podido ver ya en los pactos Renault-Thales y General Motors-Lockheed Martin. Claro que a la lista se podría sumar Volkswagen porque estaría trabajando con la empresa de defensa polaca WB Group para transformar camionetas pick-up Amarok fabricadas en Osnabrück en vehículos militares, y también se podría dar un acuerdo entre WB Group y MAN (marca de camiones del grupo alemán) según avanza el diario alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung.
Además, Rheinmetall, el fabricante de los famosos tanques Leopard, ha anunciado planes para convertir dos antiguas plantas de componentes de automóviles en fábricas de armas, según informa Reuters. Y otras empresas de componentes automovilísticos, como Continental y Schaeffler, también están apostando por el sector de defensa.